Historia de la Universidad Nacional de Jujuy (1972 - 2015)

MG. Gabriel Lagos

Introducción

Esta Historia de la Universidad Nacional de Jujuy pretende reflejar los años de trabajo, constancia y esfuerzo de los hombres y mujeres que la integraron e integran actualmente. Es por ello que pretendemos exhibir sus principales logros desde las diversas instituciones que la componen. Lejos de un ideal triunfalista -o de la Historia como progreso- es necesario comprender que, desde su creación en 1972 hasta la actualidad, nuestra universidad atravesó un período de nuestra historia marcado por debacles y crisis de todo orden y que, por momentos, fue particularmente duro para la educación pública. Es en este marco -en el cual planificar y ejecutar un desarrollo a largo plazo ha resultado un gran desafío- es donde los integrantes de esta institución lograron construir, consolidar y expandir nuestra universidad. Es por ello que esta Historia de la Universidad Nacional de Jujuy les está dedicada.

Dentro de los imaginarios colectivos se suele pensar a las universidades como espacios reducidos al aula, donde el profesor dicta una “clase magna” ante sus estudiantes. Sin embargo, las universidades son instituciones mucho más complejas. Es importante destacar que han sido y son en la actualidad el lugar, por excelencia, para el desarrollo de la investigación científica y la formación de nuevos investigadores en nuestro país. Pero nuestra casa de estudios no tan sólo ha sido impulsada por docentes e investigadores, sino también por el cuerpo de “no-docentes” (término un tanto pobre y poco descriptivo para abarcar a un sector fundamental de nuestra universidad) los cuales llevan a cabo una amplia gama de funciones –administración, prensa, limpieza, editorial, extensión, cultura, entre muchas otras- sin las cuales nuestra institución no podría funcionar. Tampoco debemos olvidarnos de los estudiantes que la componen, que han tenido un rol activo en la construcción de la UNJu y son, en definitiva, los que determinan su futuro.

No existe una clave única para comprender la historia de nuestra universidad, ni siquiera si intentásemos reducirla al trinomio de sus funciones (docencia, investigación y extensión) o al de los claustros que la componen (docentes, no-docentes, estudiantes y egresados). Quien haya transitado por nuestra casa de estudio, o por cualquier otra, sabrá que cada facultad (e incluso cada carrera) tiene sus propios rasgos característicos que la diferencian de las otras. Lo que es el resultado de formaciones académicas, ámbitos de trabajo, trayectorias, experiencias y espacios distintos. Es por ello que hemos optado por presentar esta Historia de la Universidad de Jujuy en dos partes:

La primera (titulada “Historia de la Universidad Nacional de Jujuy”) está dedicada a un análisis general de la construcción de nuestra universidad dentro de los procesos históricos que, a nivel nacional y provincial, han determinado su desarrollo. Hemos subdividido esta primera parte en seis apartados ordenados cronológicamente. El primero (Las Bases Fundacionales, 1926-1971) analiza el aporte de instituciones prexistentes a la UNJu -como los Institutos de Biología de la Altura, Geología y Minería, la Escuela de Minas y el Instituto Superior de Cencías Económicas- que jugarían un rol fundamental en su posterior creación. El segundo (Creación de la Universidad Nacional de Jujuy, 1971-1976) aborda el nacimiento y los primeros pasos de nuestra casa de estudios, primero como Universidad Provincial y luego como Universidad Nacional. El tercer aparatado (La Universidad Bajo la Dictadura Militar 1976-1984) analiza el desenvolvimiento de la UNJu durante uno de los períodos más cruentos de nuestra historia. El cuarto, (El Retorno a la Democracia y la Normalización 1984-1989) trata sobre una de las etapas más prolíficas en la historia de la UNJu, caracterizada por el crecimiento de la oferta académica, la creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales y el definitivo retorno a las bases democráticas planteadas en la Reforma Universitaria de 1918. En el quinto apartado (La Universidad Durante la Década Neoliberal, 1989-2001) intentaremos explicar el destacado crecimiento de nuestra casa de estudios en el marco de la agónica crisis que afectó a Jujuy y al sector público durante esta década. En el sexto y último apartado (La Universidad en el Siglo XXI 2002-2015) trataremos, en primera instancia, los efectos de la Crisis de 2001 y su impacto en nuestra casa de estudios, para luego analizar la etapa de recuperación y crecimiento de la UNJu durante sus últimos años.

En la segunda parte, abordamos de manera sintética la historia de las cuatro facultades, los dos institutos y la Escuela de Minas. Dado a que no tan sólo se trata de la historia de la universidad en Jujuy, sino fundamentalmente de una universidad para Jujuy, hemos hecho en este aparatado especial énfasis en las ramas de investigación, servicio y transferencia, en la cuales la UNJu exhibe un notable desarrollo y potencialidad. Analizaremos, para cada facultad e instituto, la trayectoria de las unidades, laboratorios, departamentos y cátedras dedicadas a la investigación y formación de recursos humanos de mayor trayectoria, haciendo hincapié en sus principales líneas de investigación, publicaciones y servicios brindados a distintos sectores de la sociedad jujeña. Debemos aclarar, que se trata sólo de un paneo general de las actividades realizadas por estas instituciones, pues el gran volumen de lo generado en materia de investigación y servicio resulta inabarcable a los fines de este trabajo y ameritaría, de por sí, un libro dedicado sólo a ello.

Este trabajo se ha construido en base a fuentes escritas y orales. En cuanto a las primeras han sido fundamentales las extraídas del Archivo de la UNJu, la compilación documental realizada desde la Biblioteca de la UNJu y las Memorias de nuestra casa de estudios, publicadas desde 1987 en adelante. También han sido de gran utilidad las entrevistas compiladas en conmemoración a los 30 años de nuestra Universidad y los trabajos dedicados a la historia del Instituto de Geología y Minería , la Escuela de Minas y el Instituto de Biología de la Altura . Queremos agradecer especialmente a Carlos Garcés por brindarnos su investigación inédita sobre la historia de la UNJu, la cual ha sido una referencia de gran importancia para nuestra investigación. Para la construcción del marco histórico nacional y provincial en el cual se desarrollo nuestra casa de estudios y así también otras Universidades Nacionales, hemos utilizado diversas fuentes bibliográficas, información estadística e informes del INDEC, Ministerio de Educación, CONICET, etc. Las fuentes orales -fundamentalmente entrevistas a distintos miembros de la UNJU- han sido de gran importancia para este trabajo, pues nos han permitido reconstruir muchos fragmentos del pasado de nuestra Universidad brindándonos, al mismo tiempo, impresiones más vívidas y detalladas.

Las Bases Fundacionales (1926 - 1971)

Si bien nuestra universidad surgió como tal a comienzos de la década de 1970, resulta injusto remitirnos sólo a este período para explicar la creación de la misma. En realidad, la UNJu surgió gracias al esfuerzo y la experiencia de profesionales que se desempeñaban en instituciones más antiguas, las cuales, finalmente, terminarían integrándose al cuerpo de nuestra casa de estudio. En este proceso jugaron un rol de gran importancia la Universidad de Buenos Aires y, fundamentalmente, la Universidad Nacional de Tucumán, pues fundaron los primeros institutos de investigación a nivel académico en nuestra provincia. Pero sería gracias a la labor de un grupo de jujeños que se crearía, a fines de la década de 1950, el Instituto Superior de Ciencias Económicas, el cual desempeñó un papel de gran importancia en la posterior creación de nuestra universidad.

A finales de 1926 el Gobernador de la provincia de Jujuy, Benjamín Villafañe, cedería a la Universidad de Buenos Aires, el terreno fiscal que se hallaba limitado por los mataderos, el Regimiento de Infantería Nº 20, las vías del ferrocarril y el camino a Bolivia. La donación tenía como propósito la instalación de la Misión de Estudios de Patología Regional Argentina (MEPRA) cuya historia se halla ligada a la de uno los más grandes científicos de nuestro país: Salvador Mazza. Un año antes junto con Charles Nicolle -destacado microbiólogo francés y mentor de Mazza- visitó nuestra provincia donde comenzó las gestiones para la instalación de un centro de estudio de las patologías regionales. Una vez conseguida la donación de los terrenos necesarios, Mazza obtendría el vital apoyo y financiación de la UBA la cual -mediante el respaldo de su rector, José Arce- facilitó los medios necesarios para su instalación. La MEPRA comenzó a funcionar en enero de 1928 y pasaría a depender del Instituto de Clínica Quirúrgica de Medicina de Buenos Aires. Las instalaciones serían terminadas y formalmente inauguradas en julio de 1930. El inmueble es el mismo donde actualmente funciona el Rectorado de nuestra universidad.

Bajo la dirección de Salvador Mazza, la Misión estuvo integrada por un equipo interdisciplinario de investigadores y contó con un notable equipamiento para la época. A las instalaciones existentes en Jujuy, se sumó un vagón de ferrocarril en el cual se montó un laboratorio móvil que permitía al equipo trasladarse a distintos puntos del país, e incluso países limítrofes. Si bien la M.E.P.R.A cumplió diversas funciones, su objetivo central – y por el cual Mazza sería recordado- sería el estudio de la tripanosomiasis americana, enfermedad crónica, también conocida como el Mal de Chagas-Mazza, que afectaba seriamente a la región del NOA y a buena parte del país. La labor de Mazza en este campo no tan sólo se limitar a la investigación sino también a una constante lucha por la concientización y mejora de las condiciones sanitaras en la vivienda en las poblaciones del NOA.

A lo largo de sus años en la Misión, Mazza junto con su equipo llevarían a cabo una prolífica producción científica y jugarían un rol fundamental como docentes y formadores de profesionales en el tratamiento de las patologías regionales. Tras una serie de epistolares con Alexander Fleming, Mazza comenzó a experimentar con la producción de penicilina, la cual sería producida por primera vez en nuestro país en 1943 en las instalaciones de la M.E.P.R.A.

Por pedido de Mazza a las autoridades de la UBA, la Misión se reubicaría en 1947 en la ciudad de Buenos Aires. Este traslado se fundamentaba en la necesidad de estudiar las regiones Centro y Noreste del país, las cuales eran mucho más accesibles desde el ramal ferroviario de Buenos Aires que desde Jujuy. Sin embrago, Salvador Mazza no llegaría completar sus estudios en aquellas regiones, pues fallecería el 7 de noviembre de 1946. Su legado basado en los estudios del Mal de Chagas-Mazza, no tan sólo beneficiaría a nuestra provincia y la región del NOA, sino que también se serían reconocidos a nivel mundial.

Durante la década de 1940 comenzó a jugar un papel de gran importancia, uno de los principales actores en la construcción de las bases de nuestra casa de estudio: la Universidad Nacional de Tucumán. Fundada en 1914 había sido proyectada y cumplía el rol de centro universitario a nivel regional. Esta casa de estudio era, al mismo tiempo, el lugar donde se habían formado muchos de los profesionales jujeños que posteriormente ejercerían en la UNJu. La creación del Instituto de Geología y Minería, el Instituto de Biología de la Altura y la Escuela de Minas, representan el principal legado de la UNT en Jujuy y así también los lazos de la hermandad entre ambas instituciones.

Durante la década de 1930 la provincia de Jujuy experimentó un notable impulso en la producción minera. Si bien la actividad venía desarrollándose con anterioridad, fue durante este período cuando se dio un considerable crecimiento de la producción con la fundación de Minas Pirquitas y Mina el Aguilar. El desarrollo del sector suscitó el interés de un grupo de jujeños, entre los que se encontraba el Gobernador Horacio Carrillo, por crear una institución educativa especializada en minería en la que se formara los recursos humanos, especialmente técnicos, necesarios atender a las necesidades del sector. La propuesta se elevó a la UNT, la cual mostró un decidido apoyo. Finalmente, el 8 julio de 1943 se creó la Escuela de Minas, la cual funcionaría como institución dependiente de Universidad Nacional de Tucumán. A pesar de las grandes expectativas, la misma careció de un edificio propio y funcionó, por casi cuarenta años, en el subsuelo de la Escuela Normal.

Bajo el mismo impulso, la UNT fundó en Jujuy el Instituto de Geología y Minería, creado mediante Decreto Presidencial Nº 15567/46, el 29 de mayo de 1946. En su construcción tendrían un papel destacado Abel Peirano (primer director del INGeMi y principal promotor para que se eligiera a Jujuy como sede del mismo) y Horacio Descole (Rector de la UNT). El Instituto tendría como principal objetivo la investigación científica en los campos de Geología y Minería, como así también asesorar a instituciones públicas y privadas en la exploración y explotación minera. A partir de 1946 la Escuela de Minas se integraría al INGeMi pasado a depender de este.

Tras la muerte de Salvador Mazza a finales de 1946, y el traslado de MEPRA hacia la ciudad de Buenos Aires, la UNT tomaría la posta de los estudios de patología regional creando el Instituto de Biología de La Altura designado como primer director a Martín Vucetich. En 1947 se obtendría por parte de la UBA el permiso de utilización del inmueble que anteriormente había utilizado la MEPRA. Sin embargo, la documentación acredita que recién en 1950 el INBIAL haría pleno uso de las instalaciones . Ese mismo año asumiría como director Hugo Chioidi.

El Instituto Superior de Ciencias Económicas (ICSE) fue la primera institución en impartir enseñanza a nivel universitario en Jujuy, y jugó un rol fundamental en la creación de la UNJu. En 1958 un grupo de alumnos de la Escuela Nacional de Comercio junto con su director, José A. Casas, comenzaron a organizador cursos que cubrieran las materias de primer año de la carrera de Contador Público de la Universidad Nacional de Tucumán, para luego poder rendirlas libres allí. La iniciativa tuvo éxito y tras convocar a los docentes interesados, los cursos se dictaron durante un año. Sin embargo, el objetivo era más ambicioso: lograr que en Jujuy se dictara de forma permanente una carrera de Ciencias Económicas a nivel universitario. Las gestiones de este grupo se vieron finalmente recompensadas. Gracias a la sanción de la Ley Nº 14.557 (la cual permitía la creación de institutos de educación superior a nivel provincial) el 23 de abril de 1959, el Gobernador Horacio Guzmán firmaría el Decreto Nº 2699/59, mediante el cual se creó el Instituto Superior de Ciencias Económicas, asumiendo como primer Rector José A. Casas. Las primeras carreras a dictarse en el ICSE serían la de Contador Público y Perito Partidor. De esta institución surgirían algunos de los principales promotores en la posterior creación de la UNJu, como José Casas y José Shukri, al tiempo que sentaría las bases de lo que posteriormente sería la Facultad de Ciencias Económicas.

Todas estas instituciones pasarían posteriormente a formar parte de la UNJu a finales de la década de 1970 y comienzos de 1980 y sentarían las primeras bases en docencia e investigación.

Creación de la Universidad Nacional de Jujuy (1972 - 1976)

El período que se extiende entre 1972 y 1976 marca la creación y los primeros pasos en la construcción de nuestra casa de estudios, primero como Universidad Provincial (entre 1972 y 1973) y luego como Universidad Nacional, a partir de 1974.

La demanda por la creación de una universidad para nuestra provincia era muy antigua. Los jujeños que deseaban realizar una carrera universitaria (por fuera de las que ofrecía el ICSE) debían obligadamente trasladarse hacia otras ciudades del país como Tucumán, La Plata o Buenos Aires. Esto implicó que sólo un pequeño sector social podía acceder a los estudios universitarios, pues los gastos necesarios para solventar los estudios no eran accesibles para la mayor parte de la población estudiantil.

La falta de una universidad en la provincia no tan sólo se plasmaba en la desigualdad de oportunidades para la juventud Jujeña, sino que también significaba un freno al desarrollo educativo, económico y social de la provincia, tal como lo demostraban los distintos estudios de factibilidad para la apertura de una universidad en Jujuy. Si bien a comienzos de la década del 70 ya existían el ICSE y los institutos de Biología de la Altura, Geología y Minería, los mismos no bastaban para cubrir la demanda de técnicos, docentes e investigadores que exigía el desarrollo de la provincia la cual experimentaba, por aquel entonces, un gran crecimiento demográfico. A partir de la década de 1950 la población de Jujuy comienza a crecer a pasos agigantados, triplicando su población en las dos décadas siguientes, lo cual significó un gran incremento de la población joven. Según el Censo Nacional de Población de 1970, Jujuy contaba con 302.436 habitantes de los cuales 50,6% eran menores de 20 años. El notable crecimiento de la población en edad escolar se tradujo en una presión cada vez mayor hacia un sistema educativo que no contaba con las herramientas necesarias para generar al mismo ritmo la formación de nuevos docentes, sobre todo para cubrir el Nivel Medio. Sólo el 0,2% de la población cursaba el nivel terciario y el 1,1 el nivel universitario . La demanda de una universidad para Jujuy también respondía a las necesidades del sector productivo, el cual no tan sólo radicaba en la agroindustria, minería y siderurgia, sino también en una amplia gama de pequeños, medianos productores y empresas que carecían de la asistencia técnica necesaria para su desarrollo. Como veremos a lo largo de este trabajo, la UNJu no tan sólo se orientó a cubrir estas necesidades, sino que también impulsó el desarrollo de nuevos sectores productivos.

En términos sociales, la universidad también cumple una función de gran importancia. La demanda de educación superior no tan sólo responde a la necesidad de formación profesional, también ha sido uno de los mecanismos de movilidad y ascenso social más usuales en la sociedad argentina, permitiendo a amplias capas de la población el acceso a profesiones antes sólo reservadas a las elites. Por lo cual, el acceso a una universidad pública y gratuita reviste una importancia que excede el marco de lo meramente académico.

A finales de 1971, bajo la gobernación de Manuel Pérez, se comenzó a gestionar la creación de una universidad para Jujuy. Los principales artífices en esta etapa de gestión y organización surgieron sobre todo del ICSE, el cual contaba con un mayor acerbo en el quehacer de la educación universitaria. En este aspecto se destaca el accionar de José Shukri, quien había sido Rector de está institución y ejercía en aquel entonces la función de Ministro de Gobierno y Educación de la provincia. Su labor fue fundamental en las gestiones para lograr el aval del gobierno provincial y nacional, y así también en la redacción los estudios previos que fundamentaran la necesidad de una casa de altos estudios para la provincia. En esta tarea colaboraron estrechamente con él José A. Casas, Omar Blanco, Luis y Laura Gómez y Héctor Sánchez de Bustamante. Fruto de esta labor también se crearía el futuro estatuto de nuestra Universidad y su Proyecto de Ley.

Las tratativas para la creación de una universidad en Jujuy se dieron en un contexto histórico propicio. La propuesta conocida como Plan de Nuevas Universidades o “Plan Taquini”, el cual se llevaría a cabo entre 1970 y 1973, sentó las bases para la creación de 14 nuevas universidades nacionales. Dentro del mismo se consideraba que una universidad “masiva” , producida por el espectacular crecimiento de la matrícula, dificultaba el objetivo de una educación de calidad. Por lo cual, se planteaba la creación de nuevas universidades a nivel provincial a fin de descentralizar y distribuir la matrícula de las ya existentes, permitiendo a muchas personas poder estudiar en su provincia natal.

Finalmente, el 11 de enero de 1972 el Decreto 205/72 del Presidente de facto Alejandro A. Lanusse autoriza el funcionamiento de la universidad. Una vez superada esta etapa el Poder Ejecutivo de la Provincia de Jujuy sanciona la Ley Provincial Nº 2849/72 del 29 de marzo de 1972, en la que se crea la Universidad Provincial de Jujuy, asumiendo José Antonio Casas como Primer Rector. Los objetivos de la flamante universidad se ven claramente enunciados en el Artículo 2º de esta Ley: “Propender al desarrollo del hombre argentino a través del desarrollo de una cultura integral”, “Adaptarse a las características de la región y velar por sus necesidades culturales y científicas”, “Asesorar y cooperar en la investigación de los problemas regionales, por propia incitativa o apoyando planes de origen oficial o privado, aportando soluciones adecuadas”. La Universidad se creó en conjunto con la Facultad de Ciencias Agrarias y la Facultad de Ingeniería. En la primera se dictaría la carrera de Ingeniería Agronómica y en la segunda las de Ingeniería Química, Ingeniería en Minas e Ingeniería Metalúrgica. Alberto R. Vigiani asumiría como primer Decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y el Raúl W. Quiroz como primer Decano de la Facultad de Ingeniería. A partir del 18 de enero de 1973 el ICSE pasaría a formar parte de la Universidad como Facultad de Ciencias Económicas.

Durante sus primeros años, tanto la Universidad, como las facultades de Ciencias Agrarias e Ingeniería, funcionarían en la calle Gorriti Nº 234. Parte del inmueble fue donado por el Ingenio Ledesma y la edificación colindante sería expropiada por el Estado. El edificio se inauguró el 25 de mayo de 1972.

La creación de la Universidad en su aspecto legal, si bien fundamental, fue tan sólo una sus facetas. Era necesario para su funcionamiento, contar con una edificación adecuada, el equipamiento necesario y sobre todo un cuerpo docente especializado para cubrir las distintas cátedras. La búsqueda de docentes a nivel universitario capacitados para dictar las diversas cátedras, se hizo de distintas maneras. Para el caso de la Facultad de Ingeniería, muchas de las cátedras se cubrieron con ingenieros provenientes de Altos Hornos Zapla, lo que generó estrechos vínculos entre la casa de estudios y la fábrica. Para el resto de las nuevas cátedras, especialmente de agronomía, la búsqueda se realizó fundamentalmente en las distintas universidades del país. Esta labor comenzó antes de la creación de la Universidad Provincial (cuando ya parecía segura su aprobación) y se extendió en la medida en que se abrían nuevos años en las carreras. Los primeros contactos con otras casas de estudio en búsqueda de docentes los inició José Shukri, quien realizó diversas gestiones con las Universidades Nacionales de Tucumán, Córdoba, Rosario, Buenos Aires y La Plata. De todas, la UNLP y la UNT serían las que mayor cantidad de profesores brindarían a nuestra Universidad, esto se debió en buena medida, a que gran parte de los estudiantes y egresados universitarios jujeños de aquel entonces habían elegido formarse en estas universidades. Entre los profesionales “repatriados” se hallan personas de que tendrían un gran peso en nuestra universidad como Juan E. Macluf, Alberto R. Vigiani, Carlos Soliverez, entre otros.

La formación de la Universidad Provincial fue concebida desde sus orígenes como un paso previo para lograr su status definitivo como Universidad Nacional. En mayo de 1973 el Poder Ejecutivo de la provincia Jujuy y el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, resuelven constituir una comisión especial para estudiar la factibilidad de la creación de una universidad nacional para Jujuy. La misma estaría integrada por José Shukri (en calidad de Ministro de Gobierno Justicia y Educación) José A Casas (como Rector de la Universidad Provincial de Jujuy) y Alberto R. Vigiani (como Decano de la Facultad de Ciencias Agrarias). El resultado –en el cual también trabajo arduamente un equipo de colaboradores- sería un impresionante informe presentado en 5 tomos, en el cual no tan sólo encontramos la argumentación necesaria para justificar la nacionalización de la Universidad, sino también un magnifico estudio de la problemática socio-económica del Jujuy, analizado desde todas sus variables e indicadores posibles. El informe de la Comisión de Factibilidad, presenta una serie de razones de peso para justificar su objetivo. El principal factor era el presupuestario, se argumentaba que “Es evidente que para el Gobierno de la Provincia de Jujuy el equipamiento y mantenimiento integral de la Universidad resulta cada día más gravoso” . Los estudios realizados por esta comisión demostraban que en su estado actual la Universidad era difícilmente sostenida por el erario de la Provincia y que sus posibilidades de crecimiento, en tanto infraestructura y contratación de docentes, eran más bien escasas. En síntesis, el futuro de los estudios universitarios en Jujuy sería incierto en la medida en que dependiera del Estado provincial. Sin embargo, la discusión de fondo y la que se lee entre líneas, tenía sus raíces en el reclamo por una educación superior a nivel federal que se diera con las mismas garantías y posibilidades de crecimiento con las que contaban otras provincias, que ya gozaban de la prerrogativa de contar con una universidad nacional propia.

La nacionalización llegaría finalmente en el 13 de diciembre de 1973 al promulgarse, bajo el gobierno de Juan Domingo Perón, la Ley Nº 20.579 la cual dictaba la creación de la Universidad Nacional de Jujuy, a hacerse efectiva el 1 de enero de 1974. La inauguración oficial se haría el 31 de mayo de 1974 en el salón auditorium del Ministerio de Bienestar Social, con la presencia del Ministro de Educación Jorge A. Taiana y el Gobernador de la provincia Carlos Snopeck, entre otras autoridades.

La flamante casa de estudios se regiría por la Ley Universitaria 20.654, la cual retomaba las bases de la Reforma Universitaria de 1918 tras la dictadura. La constitución del gobierno universitario quedó formada por los tres claustros: docentes, estudiantes y graduados. Estos dos últimos pasaron a formar parte de la Asamblea Universitaria y el Concejo Superior. Desde mayo de 1973 hasta septiembre de 1975, ejercería como Rector el Presbítero Juan R. Moreno. Bajo su gestión se crearía la Secretaria Académica, la Secretaría de Bienestar Estudiantil, la Secretaria de Ciencia y Tecnología (actual SECTER) y la de Administración.

El 11 de septiembre de 1975 se sancionó la Ley 2.038 mediante la cual se dictaba que “Todos los institutos dependientes de otras universidades o de organismos oficiales que realicen tareas docentes y de investigación a nivel terciario dentro de la provincia, con la excepción de los destinados a la formación de profesores dependientes del Ministerio de cultura y educación de la nación, pasarán a formar a integrar la Universidad Nacional de Jujuy”. Bajo este mandato se integran a la UNJu -a partir del 22 de diciembre de 1976- el instituto de Geología y Minería y la Escuela de Minas. Mientras que el traspaso del instituto de Biología de la Altura se realizaría el 9 de noviembre de 1979.

Los primeros años de nuestra Universidad estarían signados por los vaivenes políticos que vivía el país y serían sin duda uno de los más agitados en la historia de las universidades nacionales. La fuerte movilización de distintos sectores sociales, el retorno del peronismo y sus fracturas internas, el fortalecimiento de movimientos revolucionarios y el recrudecimiento del aparato represivo de ultraderecha -el cual se sostuvo desde grupos militares y civiles- caracterizarían la dinámica de este período. Esto se trasladaría en una suerte de ciclo corto de dictadura-democracia-dictadura que, si bien, no pondría en riesgo la existencia de nuestra institución, le impondría la impronta política de cada gobierno de turno. Esto se vería plasmado en la creación de distintas leyes universitarias y reglamentos que modificarían, una y otra vez, la estructura del gobierno universitario y el verdadero alcance de su autarquía, como es el caso de los gobiernos dictatoriales. Si bien nuestra provincia no quedaría fuera de la agitación política de aquellos años, su impacto sería mucho menor en nuestra casa de estudios. Esto se debió fundamentalmente a que se trataba de una institución novísima, con una matrícula muy pequeña y en la que sus primeros años de existencia estuvieron dedicados al esfuerzo de montar la infraestructura básica para su normal funcionamiento. Esto no significo que la novel casa de estudios fuera impermeable a los cambios políticos e ideológicos de la época sino simplemente que escapó a su faz más conflictiva.

Debemos considerar estos primeros años como un período formativo, en el cual muchos docentes, no-docentes, estudiantes y autoridades comenzaban a forjar sus primeras herramientas como constructores de una nueva universidad que, al mismo tiempo, debía orientar sus estudios en base a la realidad local. Desde un principio se consideró como uno de sus objetivos principales brindar el conocimiento y los recursos humanos necesarios para el desarrollo de la provincia. Es por ello que sus primeras carreras se orientarían a cubrir las necesidades de los sectores productivos más importantes de nuestra región.

La Universidad Bajo la Dictadura Militar (1976 - 1983)

El 24 de marzo de 1976 se dio el golpe militar que derrocaría al gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón. En su reemplazo gobernaría, hasta el 9 de diciembre 1983, un gobierno de facto compuesto una junta militar conformada por representantes de las tres fuerzas. El terrorismo de estado orquestado desde la oficialidad militar y con la colaboración de distintos sectores de la sociedad civil, marcó lo que sería, sin duda, el período más oscuro en la historia de universidades públicas argentinas. El autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” consideraba a las universidades como “focos de subversión” y a sus integrantes como potenciales enemigos. El secuestro, tortura y desaparición de estudiantes, docentes y autoridades, así como el encarcelamiento de miles de integrantes de la comunidad universitaria, se hizo moneda común, sobre todo en los grandes centros universitarios. El temor a correr esta suerte, el simple despido o la amenaza, motivo que un gran numero de docentes e investigadores partieran al exilio, en muchos casos definitivo. Las universidades serían intervenidas, reemplazando a las autoridades legítimamente elegidas por interventores militares o funcionarios designados por los mismos. Se cerrarían algunas carreras -como psicología y sociología- y muchas universidades serían aranceladas.

El “marco legal” mediante el cual se rigieron las universidades nacionales entre 1976 y 1980 sería, en el mejor de los casos, confuso: la Ley 21.276 dictada a cinco días del golpe, y en la que suscriben Videla, Masera y Agosti, sanciona en su Artículo 1º que “…las universidades se seguirían rigiendo por la Ley 20.654, en cuanto no fueren derogadas por el Artículo 11”. En el mismo encontramos que 31 de los 62 Artículos que componían dicha Ley son derogados, quedando como resultado una suerte de texto amorfo y sin sentido. En el Artículo 4°, se sancionaba que el gobierno y la administración de las universidades quedaban a cargo del Ministro de Cultura y Educación, quien asumiría las atribuciones de las asambleas universitarias, pudiendo designar o remover a las autoridades y dictar reglamentos. Un año más tarde se derogaría este artículo, mediante la ley 21.533, quedando estas facultades a cargo del Poder Ejecutivo Nacional. Finalmente, el 11 de abril de 1980 se dictaría la Ley Universitaria Nº 22.207. La misma establece una especie de marco normativo, plagado de dobleces y cinismo. Al respecto podemos citar el Artículo Nº 2, donde se afirma que uno de los objetivos de las Universidades Argentinas es “La búsqueda desinteresada de la verdad, y el acrecentamiento del saber, en un marco de libertad académica” o “La preservación, difusión y transmisión de la cultura y en especial del patrimonio de los valores espirituales y de los principios democráticos y republicanos que animan a la nación”. Sin embargo, los objetivos del régimen eran muy claros, eliminar el autogobierno y la autonomía universitaria en pos de un fuerte control en manos del régimen.

La situación en la UNJu fue mucho menos funesta en comparación a la de los grandes centros universitarios del país como Tucumán, La Plata Córdoba o Buenos Aires, donde la población estudiantil, y así también muchos docentes, fueron uno de los principales blancos de la represión del gobierno de facto. No obstante, nuestra casa de estudio sería intervenida y puesta bajo el control de las autoridades militares. El 26 de marzo de 1976, el gobierno de facto intervendría la UNJu, desplazando al Rector Martínez Cánepa por un interventor militar, el Capitán del ejército Eduardo Fernández, quien ejercería en ese cargo hasta agosto del mismo año. A partir de allí, el cargo de Rector sería ocupado por el Monseñor Germán M. Mallagray quien fallecería en octubre de 1977. Tras su muerte, Salvador Cosentini asumiría como Rector hasta la finalización del gobierno de facto. Su gestión se orientó hacia la solución de uno de los problemas fundamentales que atravesaba la Universidad, la falta de una estructura edilicia adecuada. Este problema se había agravado tras la sanción de la Ley 2.038 y el traspaso de la UNT a la UNJu de la Escuela de Minas, el INGeMi e INBIAL, pues los dos primeros contaban con grandes problemas edilicios y se hallaban dispersos en distintos inmuebles alquilados por la Universidad. A esto se sumaban los problemas ya existentes, como el hecho de que tanto la Facultad de Ingeniería, la de Ciencias Agrarias, la Administración y el Rectorado funcionaban en el mismo inmueble, el cual contaba con una capacidad insuficiente.

Durante este período se logró el traspaso por parte de la UNT del terreno ubicado entre la calle Alberdi y las vías del tren. Allí se construiría la primera ala de la Facultad de Ciencias Agrarias en el año 1979. Ese mismo año se consiguió la financiación para la construcción del nuevo edificio de la escuela de Minas, el cual fue inaugurado en 1981. La Universidad Nacional de Tucumán, también cedería el terreno y las instalaciones donde había funcionado la M.E.P.R.A, y en el que se hallaba en aquel momento el Instituto de Biología de la Altura. Tras una serie de refacciones se instalaría allí el Rectorado.

El Retorno a la Democracia y la Normalización Universitaria (1983 - 1989)

El período que transcurre entre 1984 y 1989, marca uno de los momentos más prolíficos en la historia de la Universidad Nacional de Jujuy. El retorno a la democracia con la asunción de Raúl Alfonsín a la Presidencia de la Nación en diciembre de 1983, y la inmediata aplicación de políticas de normalización universitaria, marcarían un antes y un después, a partir del cual el gobierno democrático en nuestra universidad no volvería a ser puesto en duda. Este período también se caracterizará por un fuerte y sostenido desarrollo de la UNJu: se crearía la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, la Secretaria de Extensión, la Dirección de Publicaciones, la de Construcciones y el Departamento de Prensa. Sin embargo, el legado más significativo y duradero sería el de la normalización y democratización del gobierno nuestra casa de estudio.

Este período se caracterizaría por una actitud reparatoria por parte del Estado nacional hacia las universidades públicas. Tras largos años de represión e intervención, las universidades buscaban consolidar definitivamente su autonomía, reclamo que fue visto con buenos ojos por el gobierno nacional. Tras la asunción de Raúl Alfonsín, el nuevo gobierno tomó rápidamente medidas para la democratización de las universidades argentinas. Los Decretos Nº 154 y Nº 228, del 13 y 20 de diciembre de 1983, respectivamente, sentaron las bases para la normalización universitaria. Sus objetivos eran los de restablecer el ejercicio de la autonomía universitaria, el gobierno tripartito y la libertad de cátedra. Se desconoció a las autoridades investidas durante el gobierno militar, designando a un gobierno universitario normalizador de carácter provisorio. Sin embrago, estas medidas se contradecían con la Ley de educación vigente, dictada durante la última dictadura. Atendiendo a este problema el Congreso Nacional dicto el 13 de Julio de 1984 la Ley 23.068, mejor conocida como Ley de Normalización, en la que se derogaría la vigente hasta aquél entonces. Al mismo tiempo se otorgó al gobierno universitario el poder de modificar planes de estudio, crear o suprimir carreras de grado y posgrado, designar o remover docentes y designar jurado para los concursos. Mediante las Leyes Nº 23.151 y Nº 23.569, dictadas en 1984 y 1988 respectivamente, se garantizaría –desde lo legal- la autarquía económica de las universidades, en tanto manejo de fondos, patrimonio y recursos, como así también la capacidad para poder efectuar contrataciones y licitaciones.

En la UNJu se designó a Fernando Zurueta como Rector Normalizador, y a comienzos de 1984 a Aníbal M. Carreras como Decano Normalizador de la Facultad de Ciencias Económicas, a Nilda Dora Vignale como Decana Normalizadora de la Facultad de Ciencias Agrarias y a Carlos Rafael Peña como Decano Normalizador de la Facultad de Ingeniería. La normalización en la UNJu implicó un doble desafió, pues no tan sólo se trataba de reestablecer un orden democrático de gobierno, sino también hacerlo en una universidad muy joven cuya experiencia en democracia había sido corta y rápidamente truncada. Por lo cual, este proceso no tan sólo implicó retomar antiguas prácticas, sino más bien rediseñarlas y poner a prueba otras nuevas. Durante la gestión de Zurueta se restableció el gobierno tripartito para el Concejo Superior de la Universidad y los Concejos Académicos de las facultades, compuestos por docentes, estudiantes y egresados. Mientras que, a partir de diciembre de 1985, el personal no-docente comenzó a integrar el Concejo Superior de la Universidad. Esto implicó el reestablecimiento de todos los claustros, de los mecanismos democráticos de elección y en sí la reactivación de la vida política universitaria. El sistema de cupos y aranceles para el ingreso a la Universidad fue eliminado dando lugar al ingreso irrestricto. Se restableció la libertad de cátedra e implementó el sistema de acceso a los cargos de Profesores y de Docentes Auxiliares mediante concursos de oposición y antecedentes.

La normalización también llevó al resurgimiento de las organizaciones estudiantiles. Las mismas se habían desarrollado en la clandestinidad durante la mayor parte de la dictadura, logrando a fines de 1982 cierto aval institucional para la formación centros de estudiantes en las distintas facultades. Sin embargo, su peso institucional era muy limitado pues los estatutos vigentes, bajo los cuales se regían, no contemplaban participación alguna del estudiantado. A comienzos de 1984 se llamó nuevamente a elecciones. Los nuevos centros de estudiantes se abocaron a la tarea de la normalización de los mismos, redactando nuevos estatutos y reglamentos para la organización interna. Los estudiantes participaron activamente en la democratización de la universidad bregando por una educación pública, laica y gratuita, reclamando por el fin del sistema de arancelamiento y cupos y luchando por la conformación de organizaciones estudiantiles.

Uno de los mayores logros de la gestión normalizadora, sería la creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales el 14 de septiembre de 1984 (Res. M. 2032/84). La misma venía llenar un vacío existente en la educación universitaria de nuestra provincia, la cual se había orientado hasta ese momento a cubrir la necesidad de formar profesionales para el sector productivo y administrativo. En sus primeros años, la FHyCS contó con dos carreras permanentes, Antropología y Ciencias de la Educación, y tres careras a término: Bibliotecología, Licenciatura en Historia y Licenciatura en Letras. Estás últimas dos se constituían como articulación con los profesorados terciarios ya existentes en el sistema educativo jujeño, con la finalidad de brindar formación de grado a los profesionales de este campo. Para dirigir la flamante facultad se designaría a Edwin Conta como primer Decano Normalizador.

En 1985 el antiguo departamento de Extensión Universitaria se elevó a la categoría de Secretaría, lo que implicó la creación de nuevos departamentos a su cargo y un mayor presupuesto para la realización de sus tareas. También se creó el Departamento de Bienestar Estudiantil, mediante el cual se lograrían importantes mejoras, entre las que podemos destacar el seguro social gratuito para los estudiantes y -mediante la negociación con distintas empresas de transporte- un importante descuento para el boleto estudiantil. El 22 de agosto de 1985 fue inaugurada la Estación Biológica de Fauna Silvestre “Dr Martín Vucetich”, dirigida por Arturo Canedi. Sus objetivos eran los de promover la conservación de la fauna autóctona y crear bajo condiciones controladas colonias reproductoras de diversas especies animales que estuvieran en peligro de extinción.

El cumplimiento de las metas de la normalización, la realización de concursos docentes, la participación y organización de estudiantes y egresados y, en sí, el pleno funcionamiento de las instituciones democráticas permitió que, en las elecciones de abril de 1986, fueran electos y se constituyeran los Consejos Académicos de las Facultades de Ingeniería, Ciencias Agrarias y Ciencias Económicas. Éstos, eligieron por primera vez en la historia de nuestra universidad a los respectivos Decanos Zacarías Gutiérrez, Juan Barbarich y Oscar Fernández. Una vez constituida la Asamblea Universitaria, resultaría electo como Rector de la UNJu Luis R. Kindgard, el cual logró -en el corto tiempo durante el cual su gestión gozó de estabilidad presupuestaria- mejoras fundamentales para nuestra casa de estudio.

En la Secretaría de Extensión, se crearía en 1986 Departamento de Educación Física, Deportes y Recreación, el cual formaría los planteles de Fútbol, Voleibol y Básquet de la UNJu, dictando también clases de educación física para docentes y estudiantes. Un año más tarde se crearía el Departamento de Cultura, en el cual se dictarían los talleres de Teatro, Instrumentos Regionales, Literatura, Dibujo y Coro. Ese año también se inauguró Departamento de Orientación Vocacional.

En 1988 se creó la Secretaria de Publicaciones, siendo Néstor Groppa su primer secretario. Sus objetivos eran claros “Hacer que la UNJu trascienda a la comunidad por medio del libro, para ello nada mejor que la formación de una editorial controlada por un comité de publicaciones” . El mismo estaba integrado por un representante de cada facultad e instituto, como así también por representantes de la Secretaria de Extensión, Secretaria Académica y SeCTER. Durante sus primeros años la Secretaria publicó las series “Jujuy en el Pasado” y “Jujuy en el Presente”, reeditando antiguos títulos y publicando nuevos. Se adquirieron maquinas para imprimir a “todo color”, al tiempo se capacitó a los técnicos en su uso, siendo la primera editorial jujeña en contar con ese equipamiento. En 1988 también se crearía el Instituto de Investigaciones Tecnológicas, Mineras e Industriales (INTEMI), cuyos objetivos eran la investigación y el desarrollo de tecnologías mineras aplicadas al medio.

El gobierno radical perdería el impulso de sus primeros años y quedaría marcado en los restantes por el eterno retorno de las prácticas golpistas del ejército, las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, el fracaso del Plan Austral y la crisis hiperinflacionaria. Sin embargo, el retorno a la democracia bajo el fuerte impulso de Raúl Alfonsín marcó un punto de inflexión en la historia de las universidades nacionales. Las máximas postuladas en la Reforma de 1918 fueron naturalizadas como parámetro de gobierno y organización en nuestras casas de estudio, lo cual no tan sólo respondió al accionar del gobierno radical, sino también, a la fuerte necesidad por parte de la comunidad universitaria en reestablecer las reglas de juego. No obstante, otra serie de problemas marcarían el devenir de nuestras universidades.

La Universidad Durante la Década Neoliberal (1989 - 2001)

El período que se extiende desde la asunción prematura de Carlos S. Menem a la Presidencia de la Nación en 1989, hasta el estallido social de 2001 y la renuncia de Fernando de la Rúa, marco la crisis más profunda y extendida de nuestra provincia en el siglo XX. El gobierno de Menem, en concordancia con las políticas dictadas desde el FMI y el Banco Mundial, hizo suya la lógica empresarial, propia del neoliberalismo reinante, basada en la “calidad” y “efectividad” como parámetros fundamentales para la administración del sector público. Sin embargo, en la práctica, esto se tradujo en privatizaciones, despidos, recortes o simple eliminación de ramas enteras del sector público (como es el caso de los ferrocarriles) sumado a un fuerte endeudamiento.

En 1994 y 1995 se dictarían, respectivamente, la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior, las cuales tenían como objetivo reformar el sistema educativo. A partir del dictado de estas leyes surgió un intenso debate sobre el rol de las universidades y su forma de administración. En este aspecto comenzó a rondar la posibilidad, enunciada desde el gobierno, de arancelar las universidades nacionales a fin de hacerlas más “solventes” ante el erario público. Si bien las nuevas leyes de educación no dictaban estrictamente eso, el panorama político se inclinaba claramente hacia posibilidad de la tan temida “reforma administrativa”, la cual comenzaría a hacer estragos en el sistema de educación primaria y secundaria. El eje de la lucha y el debate en las universidades nacionales a lo largo de la década de 1990 se centró en la defensa de la educación pública y gratuita y en los derechos de sus trabajadores. En este último aspecto, se estableció en 1994, mediante Decreto 2360/94, la disminución de los montos en las partidas presupuestarias asignadas a educación, mientras que el Decreto 290/95 redujo los salarios de la Administración Pública.

Si bien la UNJu, al igual que el resto de las universidades públicas del país, se vio seriamente afectada por las fuertes crisis que marcaron este período, su desarrollo fue considerablemente más favorable que la del resto sector público. Los términos de esta comparación son pobres -pues el sector público se debatió entre el ajuste, la privatización o la desaparición- sin embargo, podemos decir que la UNJu gozó de cierta estabilidad presupuestaria, fundamentalmente en el período que va desde el año 1991 hasta el 2000. Esto permitió que la Universidad duplicara su oferta académica, su plantel docente y cuadruplicara su matrícula.

Desde la crisis hiperinflacionaria de 1989 hasta finales de 1991 -año en que se dictó la Ley de Convertibilidad- la UNJu atravesó serios problemas presupuestarios. Se suspendieron los fondos para construcción, investigación y nuevas contrataciones. Según los cálculos efectuados por la Secretaria de Administración entre en 1988 y 1991, el presupuesto disminuyó en un 30%. En 1991 la situación mejoró sensiblemente y la Universidad volvió a funcionar con cierta normalidad. Un año antes, se habían renovado las autoridades de la Universidad, asumiendo Fortunato Daher como Rector para el período 1990-1994. Uno de los mayores logros de su gestión sería la apertura de cinco nuevas carreras de grado. En 1991 el Profesorado en Química y la Tecnicatura Universitaria en Informática (ambas mediante Res. C.S N º 155/91), a dictarse en la Facultad de Ingeniería. Ese mismo año también se inauguró la Licenciatura en Administración (Res C.S Nº 171/91) con título intermedio de Analista. La misma contaría con dos orientaciones: Proyecto de Empresas y Administración Gubernamental, a dictarse en la Facultad de Ciencias Económicas. En 1992 se crearon tres nuevas carreras para la facultad de Humanidades: Educación Para la Salud (Res 004/92), Profesorado y Licenciatura en Letras (Res C.S Nº 184/92) y Licenciatura en Comunicación Social (Res Nº 187/92), con titulo intermedio de Técnico en Comunicación Social.

Uno de los hechos más destacados de este periodo fue la creación de Radio Universidad. La idea de crear un medio de comunicación propio venía gestándose desde hacia tiempo. En 1987 el Departamento de Prensa comenzó con la emisión del programa Hora Universitaria, el cual salía al aire una vez por semana en Radio Nacional. Dos años más tarde, se consiguió la autorización, para emitir en la frecuencia de F.M 92,9. Sin embrago, por la difícil situación financiera que atravesaba la UNJu se pospuso su primera emisión durante dos años más. En 1991 se realizaron las 1Eras Jornadas de Educación y Comunicación, donde se convocó a distintas figuras del medio con el fin de enriquecer el proyecto para la construcción de un medio radial para nuestra casa de estudios. Finalmente, el 16 de diciembre de 1991 se inauguraría Radio Universidad.

Las dos gestiones consecutivas de Oscar G. Insausti (1998-2006) fueron -a lo largo de los años en los cuales dispuso de cierta estabilidad presupuestaria- particularmente prolíficas en la creación de nuevas carreas nuevas carreras de grado: 4 para la Facultad de Ingeniería (Ingeniería Industrial, Licenciatura en Tecnología de los Alimentos, Licenciatura en Ciencias Geológicas y Licenciatura en Sistemas) 2 para la de Ciencias Agrarias (Licenciatura en Ciencias Biológicas y Licenciatura en Bromatología) y una para la FHyCS (Licenciatura en Educación para la Salud), lo que expandiría notablemente la oferta académica de nuestra casa de estudio.

Uno de los mayores avances de nuestra Universidad a lo largo de la década de 1990 se dio en el campo de la investigación. Durante este período surgió la gran mayoría de los centros de investigación y laboratorios de servicio en los cuales se desarrollarían los estudios científicos más destacados de nuestra institución. En este aspecto, resultó fundamental la creación (mediante el Decreto Nº 2427/93) del Programa de Incentivos para Docentes-investigadores, el cual comenzaría a implementarse en 1994. El mismo permitió incrementar notablemente la cantidad de fondos destinados a la financiación de proyectos de investigación, generando un rol más activo de nuestra universidad, fundamentalmente SECTER, en el fomento de la misma. A partir de esta década también podemos ver la creación distintos programas que, con mayor o menor continuidad, generaron desde el sector privado y, fundamentalmente el público, los recursos necesarios para la compra de los insumos técnicos fundamentales para la investigación y la prestación de servicios. Este primer paso fue fundamental para muchos de los laboratorios y centros de investigación que brindan servicios, pues estas prestaciones generaron una renta que, en muchos casos, permitió la renovación de su equipamiento y la compra de los insumos necesarios para su funcionamiento. Este desarrollo creó cierta autonomía presupuestaría, permitiendo mayor continuidad y proyección en sus labores.

La creación de las primeras carreras de posgrado de la UNJu, consolidaron la formación de nuestros investigadores permitiéndoles cursar sus estudios en la provincia, completando así una etapa de desarrollo fundamental en nuestra Universidad. Algunas de estas carreras, como la Especialización en Docencia Superior o la Maestría en Teoría y Metodología de las Ciencias Sociales, se dictarían en nuestra universidad, mientras que otras -en convenio con distintas universidades del país- compartirían distintas sedes.

La combinación del fomento a la investigación y la creación de carreras de posgrado, comenzarían a afianzar el perfil de docente-investigador, el cual se ha consolidado, por lo menos en los últimos 20 años, como una condición sine qua non para el ejercicio, crecimiento y continuidad de cualquier docente universitario, lo que ha generado que la labor en investigación y el perfeccionamiento mediante carreras de posgrado, hayan pasado de ser materia de un reducido grupo de profesionales a una práctica común y muy extendida. Fruto de esta labor surgirían las primeras revistas de divulgación científica de la UNJu como Cuadernos y Tarja (de la Facultad de Humanidades), Agrarias (de Ciencias Agrarias) y Xuxuy (de SeCTER).

La Universidad en el Siglo XXI (2001-2015)

Este período, al igual que los dos anteriores, comenzó nuevamente con el ciclo de crisis y cambio de signo político. Pero a diferencia de éstos, no finalizaría en una nueva crisis, sino que, al contrario, este ciclo se cerraría con una universidad fortalecida. El período que se abre tras la asunción a la Presidencia de la Nación de Néstor Kirchner, en diciembre de 2003, marcaría el comienzo de una nueva etapa en el desarrollo de las universidades públicas argentinas. Las mismas volverían a asumir un rol de importancia en el proyecto de país como lugar de excelencia en la formación de recursos humanos y de desarrollo de la investigación científica. En este marco, se llevarían a cabo a lo largo de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, una serie políticas públicas basadas en el incremento presupuestario destinado a la educación superior y a la investigación científica, como así también a la creación de importantes programas de becas para la población estudiantil.

Uno de los principales factores que llevaría al crecimiento sostenido de las Universidades Públicas sería la asignación de una partida presupuestaria creciente. La Ley de Financiamiento Educativo Nº 26.075 de 2006, dicta en su Artículo 3º que el presupuesto destinado a Educación, Ciencia y Tecnología debía aumentar progresivamente hasta alcanzar, hacía el año 2010, un piso no inferior del 6% del PBI. Entre el 2003 y 2014 la inversión en esta rama crecería del 3,7% al 6,3% del PBI, según los datos expuestos por el Ministerio de Economía y reconocido por organismos internacionales como la OCDE14.

En el año 2007, se creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, lo cual implicó una decisiva y favorable intervención del Estado en este campo. CONICET, ahora dependiente de este Ministerio, experimentaría un notable crecimiento, duplicando la cantidad de investigadores entre 2003 y 2015 (de 3.694 a 8.856) y cuadruplicando la cantidad de becarios (de 2.351 a 10.573) . El programa RAICES creado en 2008 tendría como objetivos, estrechar la vinculación con los científicos argentinos residentes en el exterior y promover el retorno de aquellos que quisieran retornar al país a desarrollar sus actividades. El programa permitió la repatriación de más de 1200 científicos , y sus objetivos han sido establecidos como política de estado mediante la Ley 26.421.

En 2014 se creó el Programa PROGRESAR (Programa de respaldo a Estudiantes Argentinos) cuyo objetivo fue el de capacitar a los jóvenes de entre 18 y 24 años de edad con el objeto de finalizar la escolaridad obligatoria, iniciar o facilitar la continuidad de una educación superior y realizar experiencias de formación. Este programa cumplió un rol fundamental en las políticas de equidad social, permitiendo a la juventud los sectores más vulnerables realizar sus estudios universitarios. Hasta junio de 2015 unos 702.867 estudiantes cobraban la prestación del programa.

Entre los años 2001 y 2004, nuestra casa de estudio sufriría el fuerte impacto de la crisis que afectó, como ninguna otra, a nuestro país. Durante estos años el presupuesto destinado a la UNJu se congeló en un monto igual al más bajo de la última década, lo que implicó -en una economía fuertemente afecta por la devaluación del peso y la creciente inflación- un gran recorte presupuestario. De la misma forma, esta merma se trasladaría al poder adquisitivo real de los salarios del personal de la universidad. La crisis se plasmó en la paralización de las obras de infraestructura, una fuerte disminución en las contrataciones necesarias para las nuevas carreras y en los fondos destinados a la investigación. Durante estos años nuestra casa de estudios se desenvolvería en una lógica de supervivencia marcada por la austeridad económica y la paralización su crecimiento.

Tras la asunción de Néstor Kirchner, la situación fue mejorando paulatinamente durante los ejercicios presupuestarios 2004 y 2005. No obstante, la recuperación sería lenta, pues durante los primeros años del nuevo gobierno, si bien hubo signos de recuperación, la situación económica era aún delicada. El año 2006 marcaría un claro punto de inflexión a partir del cual se pasaría de una etapa de recuperación a una de crecimiento. Lo cual se evidenciaría, tras la sanción de la Ley 26.075 en un sostenido incremento presupuestario.

Uno de los factores que caracteriza esta etapa es el crecimiento sostenido en determinados sectores. Durante las dos gestiones de Enrique Arnau (2006-2010 y 2010-2014) como Rector, se harían una serie de mejoras en la infraestructura edilicia de nuestra universidad, entre las que podemos mencionar la construcción de la residencia universitaria, el campo de deportes y otras reformas edilicias. También se experimentó a lo largo de este período un notable crecimiento en la creación de nuevos cargos docentes, pasando de 713 a 1.154, entre los años 2001 y 2012.

En el campo del financiamiento a la investigación también se evidenciaría un desarrollo favorable. Fundamentalmente en el incremento de becarios e investigadores de CONICET para la provincia de Jujuy, sextuplicándose la cantidad de becarios y duplicándose la de investigadores entre 2007 y 2015. Mientras que el programa de incentivo a docentes-investigadores ampliaría su financiación a nuevos investigadores.

Tal vez el mayor logro de esta última etapa en la historia de la UNJu, sería la creación de una nueva sede en la ciudad de San Pedro, la segunda más grande de la provincia en términos demográficos. Durante la actual gestión de Rodolfo Tecchi, se compraría y dotaría el edificio donde actualmente funciona la flamante sede. La misma vino a dar respuesta a una antigua demanda de los pueblos y ciudades del “interior” de la provincia por la descentralización de la UNJu y apertura de nuevas sedes que facilitaran el acceso a los estudiantes que residieran por fuera de la región de los Valles Centrales. En la actualidad la nueva sede cuenta con una oferta académica consistente en 7 carreras, dos de las cuales serían creadas para la sede de San Pedro: La Técnicatura Universitaria Forestal y la Técnicatura Universitaria en Producción Lechera.

Facultad de Ciencias Económicas 1959 - 2015)

Lo que hoy en día se conoce como la Facultad de Ciencias Económicas, halla sus inicios en 1959 con la creación el Instituto Superior de Ciencias Económicas (ISCE). El mismo sería la piedra basal de la educación universitaria en Jujuy y sus creadores jugarían también un rol de gran importancia en la posterior fundación de nuestra casa de estudios.

Los Inicios

Los orígenes del ISCE se hallan en la Escuela Nacional de Comercio. En 1958 un grupo de alumnos de esta escuela junto con su director, José A. Casas, comenzaron a organizador cursos que cubrieran las materias de primer año de la carrera de Contador Público de la Universidad de Tucumán, para luego allí, poder rendirlas libres. La iniciativa tuvo éxito, y tras convocar a los docentes interesados, los cursos se dictaron durante un año. Sin embargo, el objetivo era más ambicioso: lograr que en Jujuy se dictaran de forma permanente estudios de nivel superior. Tras la sanción de la Ley Nº 14.557, bajo la presidencia de Frondizi, se permitió la creación de institutos de educación universitaria a nivel provincial, lo cual abrió las puertas a la posibilidad de crear una institución en Jujuy, sin depender de otras universidades.

Las gestiones del grupo de la Escuela de Comercio se vieron finalmente recompensadas el 23 de abril de 1959, cuando el gobernador Horacio Guzmán firmó el Decreto Nº 2699/59, mediante el cual se creaba el Instituto Superior de Ciencias Económicas, asumiendo como primer Rector José A. Casas. Las primeras carreras a dictarse fueron las de Contador Público y Perito Partidor. Durante su primer año, el Instituto funcionaría en las dependencias de la escuela franciscana, hasta que en 1960 el Gobierno provincial le cedería el edificio de Otero 369, donde actualmente funcionan las Secretarias de Extensión y Postgrado de la FCE. El ISCE comenzó a funcionar con la estrecha colaboración y asesoramiento académico de la UNT, adoptando sus programas y permitiendo la movilidad de estudiantes entre una y otra institución. Al mismo tiempo, el Instituto estructuraría su gobierno en base a los parámetros de la Reforma de 1918, con un Rector y Concejo Superior integrado por los tres claustros, Docentes, Estudiantes y Egresados.

Uno de los principales problemas que enfrentó el ICSE fue el hecho de que sólo podía emitir títulos de validez provincial, lo cual representaba un limitante para los egresados que quisieran ejercer por fuera de la provincia. Docentes y estudiantes lucharían durante diez años para conseguir la validez nacional del título, el cual finalmente llegaría en el año 1970.

Del Instituto Superior de Ciencias Económicas provendrían dos de las figuras más importantes en la creación de la Universidad Provincial de Jujuy: José Shukri y José Antonio Casas. Ambos, acompañados por un equipo de docentes de la casa, jugarían un papel fundamental en las gestiones previas a la creación de la misma y en sus primeros pasos para la conformación de una nueva universidad.

La Facultad de Ciencias Económicas

El 18 de enero de 1973, mediante Ley 2.849, el ICSE pasaría a formar parte de la Universidad Provincial de Jujuy (tras su nacionalización en 1973, a la Universidad Nacional de Jujuy) denominándose ahora como Facultad de Ciencias Económicas. La misma funcionó en Otero 369 hasta que en 1986 el gobernador Carlos Snopeck donó el edificio ubicado en la calle Alvear 843, donde se ubica actualmente la FCE, quedando el antiguo edificio para la utilización de las secretarias de extensión y posgrado.

A partir de la década de 1990, la FCE experimentaría, un notable crecimiento de su oferta académica. En 1991 se creó (Res. CS 171/91) la Licenciatura en Administración la cual ofrecía dos orientaciones, en Administración de Empresas y Administración Pública. También se fundaron los ciclos de articulación a término como el Profesorado en Ciencias Económicas (que funcionaría entre el año 2000 y 2010) y el Profesorado y la Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Políticas, cuyo ciclo se extendió entre 2003 y 2005. En el año 2011, mediante un convenio con la Universidad Nacional de Tucumán, se dio inicio al Ciclo Básico de Articulación para la Licenciatura en Economía. Esto permitió que el mismo se curse en Jujuy y el resto de la carrera en Tucumán. Si bien la FCE no experimentó el mismo crecimiento a nivel de oferta académica que se dio en las restantes facultades que componen la UNJu, fue durante las décadas de 1970 y 1980 fue la que contó con mayor cantidad de alumnos. De hecho, hoy en día, la carrera de Contador Público sigue siendo la de mayor matrícula en la Universidad.

Desde 1996 en adelante, la FCE ha ofrecido una amplia oferta de posgrado en convenio con otras universidades del país, entre las que podemos destacar la Especialización en Sindicaturas Concursales, la Especialización en Gestión Publica (en convenio con la UNT), la Maestría en Finanzas públicas (en convenio con UNLaM) y la Especialización en Derecho Privado Patrimonial, dictada íntegramente en la FCE.

Instituto de Investigación de la FCE (1991-2010)

El Instituto de Investigación de la Facultad de Ciencias Económicas, fue creado en 1991. El mismo estaría integrado por investigadores de la FCE pertenecientes a distintos campos de la Ciencias Económicas y las Ciencias Sociales. En esta etapa la labor investigativa se estructuraría en base a lineamentos contemplados en distintos proyectos.

Las primeras líneas de investigación se orientarían hacia el estudio de la estructura económica (Humberto Quintana, Raúl Llobeta) y el sistema productivo de nuestra provincia (Adela Consentini y Virginia Jure). También se realizarían distintos estudios desde la historia económica, como el impacto de la crisis de 1930 en Jujuy (Ana M. Lund) y las políticas fiscales jujeñas durante el siglo XIX (Salome Boto).

A comienzos de la década del 2000, surgirían distintas líneas de investigación sobre Contabilidad del Sector Público y la búsqueda de nuevos modelos para su desarrollo. En este campo trabajaron distintos grupos dirigidos por Elide Carbonelli de Bracamonte y Juan G. Ljumberg. Otra línea de investigación en la que se haría especial énfasis sería la del desarrollo de las PYMES y Micro-Pymes, en la que trabajarían Beatriz Fiorito y María C. Pellegrini, entre otros. Desde la Historia Económica se realizarán distintos proyectos, dirigidos por Cecilia Fandos y Carlos Garcés.

Sistema de información del mercado laboral (SIMEL)

A mediados de la década de 1990, un grupo interdisciplinario de investigadores dirigidos por María E. Marcoleri, e integrado en sus comienzos por Laura A. Golovanevsky, Liliana Bergesio, Alfredo J. Ramirez y Alejo M. Cornell comenzarían a realizar los primeros análisis de la profundización del modelo neoliberal durante la década de 1990, y su impacto social en Jujuy. En sus inicios, una de las problemáticas que este grupo trabajo en mayor profundidad fue el de los niveles de desocupación y pobreza en el marco general de la provincia y en casos particulares como lo de Palpalá, San Pedro y Alto Comedero. A lo largo de su historia el grupo creció y trabajó sobre diversas líneas de investigación generando un puente entre las Ciencias Económicas y las Ciencias Sociales para el estudio de nuestra provincia. En este aspecto podemos destacar, los estudios sobre la privatización del sector público, las transformaciones socio-laborales durante los 90, el crecimiento del Sector Informal y la marginalidad, las migraciones y el estudio de distintos sectores productivos de la provincia. El SIMEL ha tenido una labor fundamental en el análisis de fuentes estadísticas oficiales y así también en su elaboración. Muchos de sus investigadores han trabajado en distintos organismos oficiales (como la CEPAL, OEA y INDEC) desarrollando informes sobre el desarrollo económico y laboral. Desde el año 2006, publica la Revista de Estudios Regionales y Mercado de Trabajo, en el cual se compilan artículos sobre la problemática.

El SIMEL representa uno de los grupos de investigación de mayor trayectoria de la FCE y el que cuenta con el mayor volumen y diversidad Investigaciones. Ha recibido el financiamiento de organismos nacionales e internacionales y es desde 2006 Coordinador del Nodo Regional NOA la Red Interuniversitaria de Centros de Investigación.

Investigación por Áreas (2010- 2015)

A partir del año 2010 se crearon cuatro Áreas Académicas que, entre otras labores, se encargarían de estructurar la investigación. Este último período sería particularmente rico en producción científica, evidenciándose un crecimiento en el número de proyectos y publicaciones.

Área contable

En esta área se continuó con algunos proyectos de creación previa, al tiempo que se crearían otros nuevos. En este aspecto podemos destacar, el Análisis comparativo de las Leyes de Administración Financiera y Control del Sector Público Nacional y Provincial (Dir. Oscar. A. Fernández). También se realizarían estudios sobre la explotación sustentable de la llama en provincia de Jujuy y a elaboración de un modelo de medición del costo de la Prestación de Agua Potable en Jujuy (dirigidos por A. Grisolía)

Publicaciones

Fortuni L.S, colaboradores Ayala N., Matas A.
Apuntes de Contabilidad Pública. EdiUnju - ISBN: 978-950-721-380-1

Fernández, O.; colaboradores Ayala, N., Segovia, M.C. Alumnas Aragón, C., Ortiz, I., Pinedo, N. Sistema de Control Interno Municipal – SICBM – EdiUnju – ISBN: 978-950-721-410-3

Área de Administración

Desde esta área se trabajarían distintas líneas de investigación. Una de ellas es la relacionada con la gestión y promoción estatal del sector industrial en la provincia, como el proyecto “Buenas Prácticas Gubernamentales para el Desarrollo de Pymes Manufactureras y la Generación de Nuevos Emprendimientos. El caso de la Provincia de Jujuy” (Bernal, Daher, Cucchiaro) o el Estudio del Impacto de las Medidas e Instrumentos de Promoción Industrial en la Provincia de Jujuy, (Dirigido por Lipchak). También se desarrollarían estrategias pedagógicas para la enseñanza superior de la administración (Postigo, Espinoza, Daher y García)

Publicaciones

Daher, G. Las Pymes manufactureras (Provincia de Jujuy) – El ejercicio de la función gerencial. Editorial EdiUnju.. ISBN 978-950-721-380-9.

Bernal, R.; Daher, G; Daher, F.; Apaza, A.; Cucchiaro. La industria hotelera en Jujuy. Editorial EdiUnju.. ISBN 978-950-721-378-6.

Área de Economía y Ciencias sociales

Esta área seguiría produciendo el mayor volumen se investigaciones en la FCE. En la misma continuarían trabajando los investigadores del SIMEL y lo dedicados al campo de la Historia, más una considerable cantidad de nuevos investigadores y proyectos. Aquí solo mencionaremos algunos. Desde la microeconomía se realizaría el proyecto “Estudio del comportamiento estructural del sistema económico de Jujuy a partir del análisis y construcción de indicadores socio-económicos” (Dirigido Adela Consentini, junto con un amplio equipo de Investigadores). Dos integrantes del SIMEL (Marcoleri y Golovanevsky) trabajarían en el proyecto “El sector informal revisitado. Nuevas ideas para un viejo debate y evidencia empírica para Jujuy, el NOA y Argentina”. Mientras que desde la Historia Económica Cecilia Fandos dirigiría distintos proyectos formando un amplio equipo interdisciplinario, uno de ellos sería: “Economía y Sociedad Jujeña en tiempos del progreso” y “el crecimiento agroexportador argentino. Políticas, funcionamiento y balances”.

Publicaciones

Golovanevsky, L. y Cabrera, C. “Agroindustrias y minería en la conformación de la estructura económica y social en Jujuy (desde mediados del siglo XX hasta la actualidad)”. En BERGESIO, L. y GOLOVANEVSKY, L. (editoras) Industria y Sociedad. El sector manufacturero en Jujuy y Argentina, págs. 135 a 155.EdiUnju. ISBN 978-950-721-397-7 (en prensa) ESTE REUNE MUCHOS ARTÍCULOS DEL EQUIPO

Garcés, C.A. “Samilantes, ángeles y enterradores. Estudios de historia Cultural”. EDIUNJU, 2011. ISBN 950-721-371-7.

Bergesio, L. y Golovanevsky, L. (editoras). 2012. Industria y Sociedad. La industria manufacturera en Jujuy y Argentina. EdiUnju. 386 páginas. ISBN 978-950-721-397-7.

Área de matemática

Desde esta área se continuarían los estudios contables para el caso del Estado provincial como “Incentivos Financieros para mejorar la recaudación de Impuestos Provinciales” (Dirigido por Sanchez), como así desde la perspectiva del diseño pedagógico para la enseñanza de las Matemáticas (Marcoleri).

Facultad de Ciencias Agrarias (1972 - 2015)

Los Inicios

La Facultad de Ciencias Agrarias fue creada junto con la Universidad Provincial de Jujuy el 29 de marzo de 1972, mediante la Ley Nº 2.849. Su primera carrera fue la de Ingeniería Agronómica, la cual comenzaría a dictarse ese mismo año con una matrícula 169 alumnos. Para dirigirla, se eligió como primer Decano a Alberto R. Vigiani, quien ejercería esta función desde 1972 hasta 1977. Su gestión sería fundamental en el desarrollo inicial de la FCA como así también en el de la UNJu.

Esta nueva Facultad venía a dar respuesta a la demanda de profesionales formados para el desarrollo del sector agrario, el más importante de la provincia en términos productivos. Para este fin, los profesionales involucrados debieron encarar un gran proyecto: el de formar, en base a la investigación, un campo de conocimiento científico sobre las ciencias agrarias aplicadas a Jujuy, objetivo imprescindible para que la nueva casa de estudios pudiera formar, asesorar y brindar servicios concretos a la comunidad. Esta tarea contaba con la dificultad extra de que debía desarrollarse en una provincia de gran diversidad geográfica y ecológica, por lo cual se debían generar métodos propios para cada región.

Esbozar un plan de estudio y completar un plantel de docentes a nivel universitario fueron las tareas más inmediatas. Para tal fin se apeló al contacto y asesoramiento de distintas universidades del país y el extranjero. Muchos de los docentes de la flamante facultad provenían de la UBA, UNLP y UNT, entre los cuales se hallan muchos jujeños. Se convocó a especialistas en el campo, con la finalidad de perfeccionar al nuevo plantel docente y así también capacitarlos en el estudio de la problemática de las ciencias agrarias aplicadas a nuestra región. De este proceso formaron parte docentes e investigadores de diversas universidades del país como así también el INTA, el Instituto Veterinario de Investigaciones Tropicales y de Altura (IVITA) y el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (IICA-OEA).

Las primeras investigaciones se orientaron hacia el desarrollo productivo de las regiones históricamente más marginadas de la provincia y que menos interés, asesoramiento y financiamiento habían recibido: Puna y Quebrada. La labor investigativa se dirigió al mejoramiento de los productos locales (sobre todo maíz y papa), tratamiento de plagas, y así también a investigar la factibilidad de reimplantar quínoa en la región. Para la zona subtropical se llevo a cabo una importante investigación para la obtención de cultivares de tomate crecimiento definido (porte enano), a cargo del genetista Saúl O. Fehleisen, el cual recibió un importante financiamiento de la SECYT. La FCA también realizó trabajos de campaña en distintas regiones, donde se dictaron cursos y se brindó a los productores herbicidas y fertilizantes.

Mediante un convenio entre la FCA y la Dirección Provincial de Rehabilitación, firmado en noviembre de 1973, se construyó la Estación Agrometeorlógica Central, en un campo donado para tal fin en la localidad de Santo Domingo. Otros convenios de gran importancia fueron los firmados con la Subsecretaria de Asuntos Agrarios y el INTA para la utilización de las instalaciones y equipamiento de los campos experimentales de El Remate, Hornillos y Yuto.

La Facultad funcionaría durante sus primeros seis años en la calle Gorriti Nº 236. Uno de los principales problemas que afrontó durante esta etapa, al igual que el conjunto de la UNJu, fue la falta de una infraestructura adecuada. El inmueble de la calle Gorriti, era compartido con la Facultad de Ingeniería y el Rectorado, lo que planteaba un grave problema de espacio, pues ambas carreras necesitaban además de aulas, la infraestructura necesaria para montar laboratorios y gabinetes. Por otra parte, ambas facultades compartían en gran medida el mismo personal no docente y administrativo. Buena parte de estos requerimientos se solucionarían en 1978, año en el que la FCA se trasladaría a su ubicación definitiva en la Calle Alberdi Nº 47, lo cual permitió que la misma se independizara en términos de personal no docente y administrativo. También en 1978 se completaría el primer ciclo de la carrera de Ingeniería Agronómica, el cual tendría como primer egresado a José Martín Rivera.

A comienzos de la década de 1980 se obtuvo la donación de dos campos. El primero, donado por la familia Navea, en la localidad Severino (Departamento de El Carmen) con una extensión de 33 Has, que en 1983 se ampliaría 99 Has. También se obtendría, gracias a la donación del Sr. Vicente Garay, un terreno en La Quesera, en el paraje Paso del León, sobre el río Guerrero. Los mismos serían utilizados por la FCA como campos experimentales para la realización de actividades prácticas con los estudiantes y así también para la investigación.

Durante la década de 1990, la Facultad de Ciencias Agrarias experimentaría un fuerte crecimiento, evidenciado a nivel de oferta académica, investigación y crecimiento de la infraestructura edilicia. El brote de cólera que surgió a mediados de esta década puso en evidencia la falta de un control sanitario efectivo en la provincia. Atendiendo a esta necesidad se creo en 1994 (Res C.S N º 306/94) la carrera de Técnico Universitario en Bromatología, la cual terminaría articulándose con la Licenciatura en Bromatología (Res. C.S Nº 161/99) creada en 1999, dando la posibilidad a sus estudiantes de acceder también al título de grado. Ese mismo año comenzaría a dictarse la carrera de Licenciatura en Ciencias Biológicas (Res. CS Nº 231/98) con un cíclico de Articulación para la integración de los egresados a nivel terciario.

En 1994 se creó en la FCA la primera carrera de posgrado de la UNJu, la Maestría en Desarrollo de Zonas Áridas y Semiáridas (Res C.S 019/95) dando así un importante paso en la formación de nuevos investigadores. La FCA también formaría parte del Doctorado Regional en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, en convenio con las universidades del NOA. Mientras que en 2012 se creó el Doctorado en Ciencias Agronómicas (Res. C.A Nº 004/2012) en convenio con la Red Universitaria del Noroeste Argentino.

A nivel de infraestructura debemos destacar la gran ampliación que implicó la inauguración en 1994 de una nueva ala para la Facultad, la cual contaría con 5 plantas, brindado el espacio necesario para nuevas aulas, departamentos y laboratorios. En 2009 se realizaría una nueva ampliación contigua a la escuela de minas, completando un edificio de 2250 m2.

La inauguración de la nueva sede de la UNJu en San Pedro, permitió extender las actividades académicas hacia la región de las Yungas, donde en la actualidad la FCA dicta 4 carreras, 2 de las cuales serían creadas para la flamante sede: La Tecnicatura Universitaria Forestal y la Tecnicatura Universitaria en Producción Lechera.

Investigación y servicio

Si bien hemos titulado este apartado como “Investigación y servicio” resulta complejo analizar cada área como un fenómeno separado, pues una de las características de la FCA es la combinación de estos elementos en una misma práctica. Creemos que esto se debe al hecho de que la investigación esta pensada en función del servicio, y no como una labor disociada. Este binomio es parte de una estrecha y fluida colaboración con organismos públicos (CONICET, SeCyT, Universidades Nacionales, Concejo Federal de Inversiones, INTA, Subsecretaría de Agricultura Familiar, Servicio Meteorológico Nacional, Instituto Forestal Nacional) y privados (Cámara del Tabaco de Jujuy, Cooperativa de tabacaleros de Jujuy, Ingenios azucareros, etc.), como así también con distintos organismos internacionales. Pero así también del asesoramiento, capacitación y servicio a comunidades, cooperativas y productores particulares. En este aspecto debemos destacar que la labor de servicio e investigación está destinada a un amplio sector social.

Resulta imposible enumerar aquí todas las investigaciones realizadas desde la FCA a lo largo de su historia, pues tal tarea ameritaría un libro por aparte. Sin embargo, intentaremos realizar un panorama lo más amplio posible de los distintos lineamientos generales en base a los cuales se han orientado. Para tal fin enumeraremos aquí algunos de los grupos de investigación que más antigüedad y trayectoria tienen en la Facultad. Los mismos se han conformado históricamente en torno a las distintas cátedras que componen esta institución y sus líneas de investigación están orientadas en función de estas disciplinas específicas. Sin embargo, esta división no es tajante pues, en muchos casos, las labores investigativas se realizan en colaboración con otros grupos. Es por ello que la FCA se ha caracterizado por una estrecha colaboración interdisciplinaria. Dentro de este esquema, juegan un rol de gran importancia los distintos Laboratorios de Servicio e Investigación. Los mismos, tal como su nombre lo indica, cumplen esta doble función: brindar distintos tipos de servicios a instituciones públicas, privadas y a particulares, como así también desarrollar y colaborar en la investigación científica.

Cátedra de Fitopatología y Laboratorio de Sanidad Vegetal

Este grupo ha desarrollado diversas líneas de investigación, abarcando distintas problemáticas que afectan a nuestra provincia y dando respuestas a las necesidades de los distintos sectores productivos. Para la región de Valles se investigó sobre distintas plagas, como la mosca blanca y el pulgón rojo. Para la zona de Yungas, la cátedra se enfocó en el tratamiento de plagas en la producción citrícola, sobre todo la conocida como mancha negra. El tratamiento de esta plaga permitió que se cumpla con los estándares internacionales necesarios para llevar los cítricos jujeños al mercado internacional, lográndose finalmente este objetivo con la apertura del mercado estadounidense. Para las regiones de Quebrada y Puna el departamento desarrollo métodos para el tratamiento de plaga de la papa andina. Alberto Vigiani, tras años de investigación, diseño una maquina mediante la cual se extrae el gusano de las semillas, en paralelo sus colaboradores descubrieron una bacteria que ataca a este tipo de plaga.

Publicaciones

- Alberto Vigiani, Miriam Serrano, Alejandro Zelaya, Silvia Tapia, Adela Rivera. Principales plagas y enfermedades de la papa andina. Bases para su manejo integrado. Ediuju, 2006.

Cátedra de Agroclimatología

Desde la cátedra de Agroclimatología, se ha realizados diversos trabajos de investigación, servicio y extensión de gran importancia. Este grupo comenzó su labor en la Estación Agrometeorológica Santo Domingo y la Estación Climática A. Romain, las cuales componen hoy en día el SIAJ (Servicio de Información Agroclimática de Jujuy). El mismo brinda a la comunidad el servicio parámetros climáticos y meteorológicos, medidos y elaborados desde la cátedra.

El referente y formador de este grupo es Luis G. Buitrago quien ha trabajado en esta cátedra desde sus inicios y es en la actualidad el Titular a cargo. En su larga trayectoria, Buitrago ha desempeñado distintos cargos en gestión de la FCA y ha integrado y dirigido distintos grupos de investigación. En este aspecto podemos destacar su actuación en los proyectos de “Monitoreo de la radiación ultra violeta y calculo de la capa de ozono” (CONICET), y la “Investigación de la Agricultura y el Aprovechamiento de los Elementos del Clima” (CIBON-UNJu), entre otros. También ha participado activamente en el Plan de Lucha Antigranizo.

Cátedra de Edafología y Laboratorio de Suelos y Agua

Desde la cátedra de Edafología se ha trabajado en distintos proyectos de investigación y se han realizado labores de servicio y extensión a través del Laboratorio de Análisis de Suelos y Agua. Desde el mismo se efectúan distintos análisis sobre fertilidad de los suelos y calidad de agua para diversos organismos y productores particulares, cumpliendo así también un rol de gran importancia para la investigación de las Ciencias Agrarias. Por su trayectoria han destacado en este grupo Eduardo Santos y Roberto J. Boccardo. El primero realizó Investigaciones sobre substratos alternativos en almácigos flotantes para el tabaco de tipo Virginia y así también trabajo en la recuperación de suelos hortícolas del departamento de Tilcara. Boccardo (actual Director del Laboratorio titular de la cátedra) se ha especializado en los estudios de microbiología en fertilidad del suelo. En este grupo también cabe destacar la participación de Raúl Colque quien integra el proyecto sobre deterioro de los suelos en la provincia de Jujuy.

Cátedra de Producción Animal II

Desde esta cátedra se trabajo especialmente en la ejecución de proyectos de investigación y transferencia para la producción ganadera de nuestra provincia. Marcelo G. Sanchez Mera (actual Titular de la cátedra) es uno de sus principales investigadores. Se ha dedicado a los estudios sobre la raza Bovina Criolla, especialmente en la investigación genética y de comportamiento variedad Ñata. Ha dirigido y formado parte en distintos proyectos de investigación, entre los cuales podemos destacar los orientados al estudio de la producción y calidad de carne de llama, y así también evaluación de perfiles metabólicos en distintas especies domesticas, en los cuales han trabajado otros especialistas en la materia como Norma B. Farfán y Fermín De Vega, respectivamente. Dentro de la cátedra también se han destacado las investigaciones realizadas por Edgardo N. Carrizo, quien ha dirigido el proyecto de mejoramiento bovino criollo como productor de leche en la región subtropical del NOA.

Cátedra de Producción Animal II

La cátedra de Ecología Agraria, ha tendido como referente a Rolando Braun Wilke uno de los investigadores más prolíficos de la FCA. Su producción científica es amplia y ha trabajado en diversas líneas de investigación. De entre sus publicaciones podemos destacar “Carta de Aptitud Ambiental de la Provincia de Jujuy” y “Tierras Altas del Noroeste Argentino Extremo. Diagnóstico y potencialidades”. Junto con Gustavo Guzmán (actual Titular de la cátedra) ha desarrollado el trabajo sobre el Prosopis Ferox.

Publicaciones

-Braun W, R.H. Tierras Altas del Noroeste Argentino Extremo. Diagnótico y potencialidades. Ed Dunken bs As, 2004.

Cátedra de Botánica General y Herbario de la FCA

El grupo de investigadores que componen esta cátedra y el Herbario, es uno de los que mayor trayectoria exhiben en la FCA. En el mismo se destacan como formadores y principales investigadores Osvaldo H. Ahumada y Alicia D. Rotman (Titulares de la cátedra). Ambos han dirigido numerosos proyectos de investigación. También cuentan en su haber con un considerable volumen de publicaciones científicas a nivel nacional e internacional muchas de las cuales han sido en coautoría entre ambos.

El Herbario fue creado en 1981 por Ahumada (quien ha ejercido como Director) e integrado desde sus inicios por Rotman. En la actualidad cuenta con 15.000 ejemplares y se realizan distintos análisis de servicio:

-Identificación de especies vegetales vasculares nativas, cultivadas, malezas, especies ornamentales, especies tóxicas, especies que poseen alcaloides, especies comestibles, especies medicinales, especies hospedadoras de animales dañinos, hongos, bacterias y virus de cultivos diversos.

-Identificación de órganos vegetales de plantas vasculares para lo cual se recurre al estudio o reconocimiento de la morfología externa y /o interna.

Publicaciones

-ALICIA DORA ROTMAN (ed.) "Flora Argentina-Verbenáceas". CABA : Sigma, 2012.

-Osvaldo Ahumada. "Sinopsis de los géneros de Cyperaceae de la provincia de Jujuy" en Agraria. 8, Ediuju, 2012.

Cátedra de Zoología Agrícola

Esta cátedra cuenta con tres referentes: Estela B. Agostini, Lidia S. Muruaga y Sara L. Quintana. Este grupo de investigadoras se han especializado en el estudio entomológico de las distintas plagas que afectan a la producción agraria y forestal. En su haber cuentan con una amplia producción científica en este campo, dirigiendo una considerable cantidad de proyectos de investigación y publicando –en muchos casos en coautoría- distintos estudios sobre la materia. Estela Agostini (titular a cargo de la cátedra hasta el año 2009) ha dirigido distintos proyectos de investigación entre los cuales podemos destacar los estudios básicos orientados a la implementación del manejo de plagas en cultivos de algodón en Jujuy y los destinados a la Implementación del manejo integrado de la mosca blanca en el área tabacalera. Susana Muruaga ha sido participe y ha dirigido distintos proyectos, especializándose en el estudio de la Bruchidae argentina del NOA y el manejo de la Avispa Barredora de Pino. Sara Quintana (actual Titular de la cátedra) se ha especializado en estrategias pedagógicas para la enseñanza de su materia y ha realizado estudios muy diversos sobre plagas en nuestra provincia. La cátedra de Zoología Agrícola cuenta con una destacada colección entomológica sobre plagas.

Publicaciones

-Sara L. Quintana (ed.). Plagas de los principales cultivos del NOA. San Salvador de Jujuy, EDIUNJu, 2015.

- Sara L. Quintana (ed.) Plagas y Enfermedades que dañan y se trasmiten a la semilla de papa y maíz. EDIUNJu, 2011.

Cátedra Manejo de Suelos y Riego

En el grupo de investigación que compone esta cátedra, se han destacado por su trayectoria Carlos G. Torres (Titular de la cátedra), Gabriela S. Fernández y Graciela Diez Yarade. Estos profesionales han desarrollado en conjunto una serie de estudio destinados a analizar la sustentabilidad en suelos y aguas en el desarrollo rural. Han dirigido distintos proyectos de investigación como el dedicado al “Proceso de degradación de suelos de la provincia de Jujuy” y “Evaluación de la eficiencia de conducción interna del agua de riego en sistemas de producción intensivos de los Valles Templados de Jujuy” (Director: Gabriela Fernandez).

Publicaciones

-Gabriela Silvia Fernandez (ed.) "Degradación Ambiental en la Provincia de Jujuy. Diagnóstico por Consulta a Expertos. Causas, Efectos y Posibles Líneas de Acción.". Salta : INTA EEA Salta, 2011. 37

-Carlos Torres, Gabriela Fernandez, Laura Diez Yarade y Eduardo Patiño. Suelos. Cuenca del río Xibi Xibi. bases para su ordenamiento territorial. Edinju, 2010.

Cátedra de Genética

El grupo de trabajo que integra esta cátedra está conformado por Juan Alfredo Barbarich (Titular) y Graciela E. Bianco (Adjunto) y un equipo de colaboradores como Neli del H. Vargas y Emanuel González Poma. Barbarich ha desarrollado distintas investigaciones en genética vegetal en tomate, garbanzo y Amaranthus. Bianco, ha trabajado sobre la Mutagénesis para determinar los efectos agro biológicos de tóxicos usados en agricultura sobre la salud de la población rural y su impacto en el medio ambiente.

Cátedra de Mecanización Agrícola

En esta cátedra los investigadores de mayor trayectoria son Atilio Neme, Juan E. Regazzoni y Jorge D. Martinez. Neme (titular a Cargo de la cátedra hasta su retiro en 2008) dirigió distintos proyectos de investigación como los de labranza sustentable para un sistema agro-pastoril en el chaco subtropical semi-arido y la caracterización de labores agrícolas mecanizadas en sistemas productivos zonales. Regazzoni (actual titular a Cargo) ha dirigido, entre otros, el proyecto de transferencia de la innovación tecnológica para la creación de un Bicitractor para los productores familiares. Mientras que Jorge Martínez ha dirigido el proyecto Construcción de conocimientos dentro y entre ciclo básico y superior desde la Mecanización Agrícola en Ingeniería.

Publicaciones

-Juan Ernesto Regazzoni (ed.) "Degradación ambiental en la provincia de Jujuy. Diagnóstico por consulta a expertos". Buenos Aires : INTA, 2011. 37

Cátedra de Química Biológica

En esta cátedra se destacan los trabajos de investigación realizados por Fermín de Vega -quien ha sido el investigador de mayor trayectoria en la misma- contado, asimismo, con la estrecha colaboración de Jorge M. Marin y Eva B. Abalos. Este equipo ha trabajado en distintos proyectos entre los cuales podemos destacar el estudio biofisicoquimico de los distintos ríos y espejos acuáticos de la provincia de Jujuy y el estudio biofisicoquimicio de los perfiles metabólicos de fósforo, calcio y magnesio de las especies bovinas, ovinas y caprinas de la Provincia de Jujuy.

Publicaciones

-De vega, Abalos, Lobo, Mamani y Villarrubia. Bioestadística de los perfiles metabólicos en ganado equino criollo y peruano adaptado a la zona de Valles de Jujuy. Red de Editoriales Universitarias Nacionales, S.S de Jujuy, 2004.

Cátedra de Dasonomía

El equipo de investigación de esta cátedra esta integrado por María S. Lázzaro (Titular) Alcira N. Chocobar y Cristian A. Humano. Cuentan en su haber con una amplia producción científica en los estudios de la producción forestal. Chocobar ha realizado distintos estudios sobre la materia entre los que podemos destacar los realizados sobre la biomasa verde para carbonizar en un lote mixto de especies nativas y rebrote de Eucalyptus camaldulensis en Zapla. También ha realizado trabajo en coautoría con Carlos Picchi en el que se analiza el rendimiento industrial de la producción forestal. Cristian Humano ha realizado investigaciones sobre manejo forestal sustentable de los ecosistemas boscosos de Jujuy. Ha dirigido el proyecto de Innovación y transferencia de tecnología aplicada en plantaciones forestales en macizo de Pterogyne nitens (tipa colorada) destinada a madera de calidad

Publicaciones

-Lazzaro, María Elena; Humano Cristian Ariel; Altamirano Fanny Elena; Solís Juan Manuel. "Promoción del Crecimiento con Aplicación de las PGPR, en Especies Forestales Nativas, destinadas a la Producción en Masas Regulares o a la Restauración del Bosque Nativo" en Avances en la Producción Vegetal y Animal del NOA. Argentina : UNT. 2011

-Chocovar, Alcira Nélida. "Biomasa verde para carbonizar en un lote mixto de especies nativas y rebrote de Eucalyptus camaldulensis en Zapla, Jujuy" en Agraria. Argentina : EDIUNJU. 2012

-Chocovar, Alcira Nélida; Picchi, Carlos Guillermo. "RENDIMIENTO INDUSTRIAL DEL LAMINADO DE ESPECIES FORESTALES NATIVAS DEL NOATRANSFORMADAS EN SAN PEDRO, PROV. DE JUJUY" en Agraria. Argentina : EDIUNJU. 2013

-Humano, C. "Proyección de la dinámica forestal de un rodal característico de la Selva pedemontana de Yungas, bajo distintas situaciones de manejo, Jujuy-Argentina" en Agraria. 10 - 2015, 1 - 8.

Etnobotánica

El equipo de investigadoras de esta cátedra está compuesto por Dora N. Vignale (Titular a cargo) y Daniela A. Lambarré. Vignale se ha especializado en botánica sistemática y micrografía vegetal aplicada a la identificación de materiales trozados/fragmentados/pulverizados, al control de calidad de productos de origen vegetal alimenticios, medicinales, tintóreos, de interés etnobotánico e industrial y al análisis de plantas forrajeras y tóxicas. A dirigidos distintos proyectos de investigación, en el que destaca el estudio sobre plantas andinas de interés etnobotánico de la subregión centro-oeste sudamericano. Cuenta en su haber un importante volumen de publicaciones a nivel nacional e internacional. Lambarré se ha especializado en Etnobotánica cualitativa y Etnobiología Botánica aplicada, forma parte de distintos proyectos de investigación y a publicado en distintas revistas científicas.

Publicaciones

-Norma I. Hilgert; D. Alejandra Lambaré; Nilda Dora Vignale; Pablo C. Stampella; María Lelia Pochettino. "¿Especies naturalizadas o antropizadas?

-Dora Vignale; Roxana M. Ordoñez ; I. Catiana Zampini; M. Rosa Alberto; Jorge E. Sayago; María I. Isla. "Nutritional, Antioxidant and Antiinflammatory properties of Cyclanthera pedata, an Andinean fruit and products derived from them." en Food and Nutrition Sciences. 8 - 2013, 55 - 61.

-Lambarré D. A. . "de variedades locales de Prunus persica (Rosaceae) en la Quebrada de Humahuaca, Argentina y su Relación con los Sistemas Agrícolas Tradicionales" en Zonas Aridas. 6 - 2014, 128 - 147.

Centro de Estudios para el Desarrollo de la Agricultura Familiar (CEDAF)

Creado en 2005, el CEDAF -dirigido por Mario Bonillo- está compuesto por un amplio equipo interdisciplinario dedicado a la investigación y el desarrollo de tecnología agroecológica vinculada al ámbito de la agricultura familiar. El equipo técnico también realiza una importante labor de extensión capacitación en este medio, en distintos puntos de la provincia de Jujuy.

Facultad Ingenieria (1972 - 2015)

La Facultad de Ingeniería fue creada el 29 de marzo de 1972, junto con la Universidad Provincial de Jujuy mediante Ley Nº 2.849. Esta nueva facultad representó el mayor proyecto a nivel académico esbozado por la flamante Universidad, pues en la misma se dictaban tres carreras: Ingeniería Metalúrgica, Ingeniería en Minas e Ingeniería Química. Las tres contaban, en sus inicios, con un plan de carrera de 6 años, cuyos dos primeros, formaban parte de un ciclo común para todas. La nueva facultad estructuró su oferta académica con el objetivo formar profesionales para el desarrollo de los principales sectores productivos de la provincia a comienzos de la década de 1970: el complejo minero-forestal-metalúrgico de Altos Hornos Zapla, el sector minero en la Puna y la agroindustria azucarera en el Ramal. Sin embargo, y como veremos más adelante, la facultad no tan sólo jugó un rol de importancia en los sectores más dinámicos de la producción, sino también en el surgimiento de otros nuevos. La misma generó, también, una amplia y compleja estructura a nivel de investigación y servicio para distintos organismos del Estado.

La Historia de Altos Hornos Zapla y la de la Facultad de Ingeniería, estarían estrechamente ligadas. A diferencia de las otras facultades, la de Ingeniería pudo formar un plantel docente de manera relativamente rápida, pues la mayor parte de los docentes fueron reclutados de entre los ingenieros que allí trabajaban. Esto permitió a la nueva facultad contar con un cuerpo docente de amplia experiencia en sus disciplinas y creó un fuerte vínculo entre el ámbito académico y el trabajo en Altos Hornos Zapla.

Durante sus primeros años, la Facultad de Ingeriría funcionó en la calle Gorriti Nº 236, junto con la de Ciencias Agrarias y el Rectorado. Para dirigirla se designaría, como primer Decano de la facultad, a Raúl W. Quiroz. Uno de los principales inconvenientes era la falta de una infraestructura adecuada y espacio necesario para aulas, gabinetes y laboratorios. Este problema se solucionaría con el traslado de la FCA y el Rectorado en 1978, quedando el edificio a disposición de Ingeniería. Posteriormente se realizó la construcción de un nuevo edificio para la facultad, el cual sería inaugurado en 1991.

Durante la década de 1990 la Facultad de Ingeniería experimentaría un notable crecimiento, evidenciado en la ampliación de la oferta académica, el establecimiento de nuevos laboratorios y centros de investigación. En 1991 se crearían (Res C.S N º 155/91) las carreras de Profesorado en Química de nivel superior y Técnico Universitario en Informática. Mientras que en 1997 comenzaría a dictarse la carrera de Ingeniería Informática (Res. CS Nº 722/97). Estas dos últimas respondían a la creciente necesidad de formar de profesionales en el campo de la informática, la cual tomaría una importancia fundamental en el desarrollo de las Ciencias Exactas. A nivel investigación se crearían el Laboratorio de Descontaminación, el Laboratorio de Procesos, el Laboratorio de Servicios Analíticos, y el Centro de Investigación en Tecnología de Alimentos, entre otros. La creación de nuevas carreras en el período que se extiende entre 1991 y 2002, llevaría a un notable crecimiento de la matricula, la cual se sextuplicaría.

En 1999 se abrirían las tres primeras carreras de posgrado de la Facultad de Ingeniería. La Maestría en Ingeniería de Software (Res. CS. Nº 142/99) en Convenio con la Universidad Nacional de San Luis y la Especialización en Gerencia y Vinculación Tecnológica (Res. CS N° 291/99) dictada íntegramente en la Facultad de Ingeniería. También se creó el Doctorado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos (Res. CS Nº 965/99) en Convenio con universidades nacionales del NOA y el NEA.

El período que se abre a comienzos del siglo XXI sería uno de los más prósperos en la historia de la Facultad de Ingeniería, pues se triplicaría la oferta de carreras de Pre-Grado y se duplicarían las de Grado y Posgrado. En cuanto a las primeras, la Facultad instauraría una amplia oferta carreras destinadas a formar personal técnico especializado para el sector minero, lo cual acompañaba el nuevo auge del sector en la provincia en los albores del siglo XXI. Con este fin se crearían en el año 2002 las carreras de Técnico Universitario en Ciencias Geológicas (R.M. Nº 098/02), Técnico Universitario en Procesamiento de Minerales (R.M. Nº 856/02) y Técnico Universitario en Explotación de Minas (R.M. Nº 856/02). Diez años más tarde, la Facultad estructuraría una nueva oferta académica destinada a la formación de técnicos capacitados para el desarrollo del sector energético. Bajo esta premisa se crearían dos carreras de Pre-Grado, la Tecnicatura Universitaria en Perforaciones (Res C.A.F.I. N° 409/12) Tecnicatura Universitaria en Ciencias de la Tierra orientada a Petróleo (Res C.A.F.I. N° 410/12).

La Facultad de Ingeniería también comenzaría a aplicar una serie de políticas destinadas a brindar formación universitaria orientada a la docencia para los egresados de los institutos terciarios de la provincia. Con este fin se crearon, entre el 2000 y el 2001, tres carreras de articulación en forma de ciclo especial: Licenciatura en Enseñanza de la Matemática (R.M. Nº 240/00). Licenciatura en Enseñanza de la Física (R.M. Nº 418/00) y la Licenciatura en Enseñanza de la Quimica (R.M. Nº 225/01), todas con una duración de 2 años. También se dio un notable crecimiento en la oferta de grado entre el año 2000 y el 2002, creándose cuatro carreras: Ingeniería Industrial (R.M. Nº 335/02), Licenciatura en Sistemas (R.M. Nº 578/02), Licenciatura en Ciencias Geológicas (R.M. Nº 098/02) y Licenciatura en Tecnología de los Alimentos (R.M. Nº 916/00). En esta etapa y en convenio con Universidades Nacionales de Cuyo y el NOA, se creó en 2014 el Doctorado en Ingeniería Industrial.

Investigación y Servicio

Desde la Facultad de Ingeniería se ha trabajado diversas líneas de investigación. Sólo podemos exponer aquí un resumen acotado de las mismas, a través de la trayectoria de los centros y laboratorios de investigación y servicio que presentan mayor antigüedad y continuidad en su desarrollo.

A partir de la gestión normalizadora de 1984, hemos podido reconstruir la trayectoria de diversos grupos de investigación estructurados en grandes áreas. Aquí comienzan a figurar los nombres de muchos de los que posteriormente serían los principales investigadores y formadores de la institución. Durante la década de 1990 la Facultad de experimentaría un rápido crecimiento en el campo de la investigación. La creación del Programa de Incentivos a Docentes-Investigadores en 1993, permitió incrementar los fondos destinados a proyectos de investigación, generando un rol más activo de nuestra universidad (fundamentalmente SeCTER) en el fomento de la misma. A partir de esta década también podemos ver la creación distintos programas que, con mayor o menor continuidad, generaron desde el sector privado y, fundamentalmente, el público los recursos necesarios para la compra de los insumos técnicos imprescindibles para la investigación y la prestación de servicios. Este primer paso fue fundamental para muchos de los laboratorios que funcionan actualmente, pues estas prestaciones generaron -y generan- un ingreso que en muchos casos permite la renovación de su equipamiento y la compra de los insumos necesarios para su funcionamiento.

La creación de carreras de posgrado en la Facultad de Ingeniería también ha sido fundamental para su desarrollo. Ha permitido que la labor en investigación y el perfeccionamiento mediante posgrados, hayan pasado de ser materia de un reducido grupo de profesionales a una práctica común y extendida. Lo que ha generado que el perfil de docente-investigador se haya consolidado, por lo menos en los últimos 20 años, como una condición fundamental para el ejercicio, crecimiento y continuidad del docente universitario.

Investigación por Área 1984-1995

Hasta 1995 la investigación en la Facultad de Ingeniería se estructuró mayormente a través de distintas Áreas y el Instituto de Investigaciones Tecnológicas Mineras e Industriales (INTEMI).

Desde el de Área Académica de Química un grupo de investigadores compuesto por Edgardo Vrancken, Daniel Galli, Carmen Viturro, Ana Molina, Walter Villa, Graciela Bovi Mitre y Cecilia Heit, trabajaron sobre distintas líneas de investigación. Podemos destacar aquí los estudios de aplicación del método Biogeoquímico para el análisis de metales pesados en la flora de la provincia de Jujuy, y la detección de residuos de pesticidas en vegetales, suelos y agua. En esta Área también se comenzarían a desarrollar los primeros estudios sobre cultivos aromatizantes y saborizantes, a través de distintos proyectos. Asimismo, se trabajó en proyectos de desarrollo de energía solar mediante el estudio de la influencia de la presencia de cloruro de sodio en la utilización de una poza solar calefactora para el proceso anhidratación del sulfato de sodio decahidratado.

El grupo de investigadores del Área de Ingeniería Química, dirigido por María S. Alonso, realizarían distintos proyectos de investigación, como el de descontaminación biológica de efluentes de la industrialización de cítricos, o el de dosificación de químicos para el tratamiento de aguas en plantas potabilizadoras de la provincia de Jujuy, siendo este último dirigido por Soler. También debemos mencionar la investigación interdisciplinaria realizada en conjunto con la Cátedra de Computación sobre simulación de performance para equipos de operaciones unitarias.

El grupo de investigadores del Área de fisico-matemática, estaba integrado por Daniel Galli, Cecilia Laserre y Ana Molina. Aquí tuvo especial relevancia la labor investigativa de Galli, sobre todo en la realización de los estudios sobre contaminación ambiental e irreversibilidad de los procesos en la minería industrial, y así también en el análisis de los requerimientos energéticos para la obtención de ácido bórico a partir de los boratos existentes en la Puna.

En el Área de Ingeniería de Minas se formo un grupo de investigadores conformado por Beatriz Coira, Oscar Insausti, María Camacho, Marino Ariñez y Jorge Brizuela. Desde esta área se realizarían distintos estudios, entre los cuales podemos destacar los destinados a la optimización de tostación clorurante de un concentrado Cu-Ag, y el estudio del comportamiento térmico de dolomitas en Jujuy (Dirigido por Camacho). Beatriz Coira dirigiría, en esta etapa, distintos proyectos enfocados en el análisis del vulcanismo, medio ambiente y metalogenia de la Puna Jujeña.

Instituto de Investigaciones Tecnologías, Mineras e Industriales INTEMI

Creado en 1988, el INTEMI tuvo como objetivos iniciales la investigación y el desarrollo de tecnologías mineras aplicadas al medio. Con el correr del tiempo sus funciones se fueron ampliando más allá de este objetivo original e integrado nuevas líneas de Investigación. Dentro del INTEMI juega un rol fundamental Laboratorio Central de Servicios Analíticos el cual se dedica a la realización de análisis químicos de sistemas materiales, análisis de puntos críticos y de optimización de procesos. Ha realizado labores de servicio para distintas instituciones públicas y privadas, brindando un importante asesoramiento a las mismas. También realizó una importante labor en la formación de recursos humanos y tareas de apoyo a la docencia. En estos aspectos podemos destacar la labor de Enrique Arnau (Director del Instituto) y Edgardo Vrancken (Director de Laboratorio de Analisis)

Investigación y servicio a partir de 1995

Centro de Investigación en Tecnología de los Alimentos (CITA)

En 1997 un grupo de investigadores compuesto por Silvina Maldonado, Norma Sammán, Manuel Lobo y Alejandra Giménez, entre otros, creo el CITA. Este ha sido uno de los grupos pioneros en la investigación sobre tecnología de alimentos en la UNJu. Ha desempeñado una importante labor tanto investigación como en servicio y extensión.

Sus integrantes han dirigido y formado parte de distintos programas y proyectos de investigación. Uno de los más importantes fue el “Programa de Aplicación de Tecnologías de Conservación en Alimentos producidos en la región NOA”, dentro del cual se realizaron diversos proyectos, entre los podemos mencionar los estudios sobre la composición química y valor nutricional de carne de ganado bovino criollo y el destinado al análisis de la composición de las distintas variedades de poroto del NOA. En este marco también se trabajó en el desarrollo de tecnología de conservación de productos frutícolas regionales. Otra línea de investigación fue la contemplada dentro del PICT sobre evaluación de la calidad nutricional y microbiológica de la carne de camélidos bajo distintas condiciones de de producción y procesamiento.

En cuanto a sus prestaciones de servicio, debe destacarse su labor en convenio con la Dirección de Bromatología de la Municipalidad de Jujuy. También los destinados a pequeños productores agrícolas y ganaderos de nuestra provincia, donde el CITA también ha realizado un importante trabajo de extensión a través de cursos y asesoramiento directo.

Laboratorio de Descontaminación

El grupo de investigadores originalmente compuesto por María Alonso (Directora) Carmen Viturro, Sergio Madregal y Abel Lozano formaron en 1998 el Laboratorio de Descontaminación. Sin embargo, es importante aclarar que el mismo se cimentó sobre la labor investigativa previa de Alonso y Viturro, las cuales trabajaban desde 1989 sobre la problemática.

Este laboratorio lleva a cabo investigaciones y prestaciones de servicios fundamentales para el manejo de uno de los problemas más severos que genera la producción industrial: la Contaminación. En este aspecto sus estudios se han orientado en generar soluciones a los problemas que ocasionan los residuos líquidos y sólidos sobre el medio ambiente. Este laboratorio ha realizado transferencias tecnológicas relacionadas con sus actividades de investigación a distintos organismos y empresas, como la Dirección de Saneamiento e Higiene de S.S de Jujuy, Ledesma S.A, Citrinor, LIMSA, etc. Ha sido distinguido con tres premios nacionales y brinda servicios de análisis bio-físico-químicos de líquidos residuales contaminados y diseño de plantas de tratamiento (en especial biológico) para estos líquidos.

Laboratorio de Procesos Argentina (INGPROAR)

Creado en 1998, el Laboratorio de Procesos estuvo integrado originalmente por Enrique E. Tarifa (Director), Samuel Franco, Demeterio Humana, Gustavo Vásquez y Norma Cayo, entre otros. Este grupo ha creado un laboratorio de simulación y control de procesos mediante el cual se han desarrollado distintas líneas de investigación en el campo. En este aspecto Enrique Tarifa, como Director y formador del grupo, ha jugado un rol de gran importancia. Bajo su dirección se han realizado distintos proyectos destinados a la simulación de procesos para los más variados fines. Aquí podemos destacar el desarrollo de software para reingeniería optima de sistemas de evaporación multiefecto, el estudio de diagnosis de fallas en plantas químicas complejas de grandes dimensiones, el desarrollo de Modelo Hídrico para el aprovechamiento óptimo de los recursos para dique Las Maderas y el diseño de un sistema supervisor de procesos.

Publicaciones

-Tarifa E, Scenna, N. A methodology for fault diagnosis in ThermaDEsalination Systems usin Artificial Intelligence” DEsalination Enciclopedya, 1997. Además de este ambos tienen varias publicaciones internacionales.

-Tarifa, Humana, Vásquez, Franco, Scenna. Simulación dinámica en tiempo real. Pasteurizador HTST. EDiunju, 1998.

Grupo PRONOA

El grupo de investigadores que componen el PRONOA se formó en 1993 partir del Programa de investigación “Productos Naturales de Interés en la Región”. Su principal objetivo es el de valorizar recursos naturales vegetales, aromáticos, medicinales y colorantes propios o adaptables a la región, con fines productivos.

El grupo está conformado por profesionales de la Facultad de Ingeniería y la de Ciencias Agrarias, entre los cuales podemos mencionar a Carmen Viturro (Directora), Ana Molina, Estela Campos, Cecilia Gonzáles, Cecilia Heit y Susana Molina. El PRONOA se ha caracterizado por un trabajo interdisciplinario, cuya labor investigativa se orienta fundamentalmente hacia el área de las Especies Aromáticas, medicinales y con potencial colorante con un enfoque científico y agro-industrial. Participan además a través del Programa, investigadores de centros de investigación de nuestro país y el extranjero. El grupo PRONOA también realiza prestación de servicios y extensión mediante diversos estudios, análisis, asesoramiento y capacitación a los productores interesados.

Publicaciones

-Viturro, Bocu. Composición del aceite esencial Cymbopogum citratos de Jujuy. Anales de la Asociación Química Argentina, 1998.

Grupo de investigación en Química aplicada INQA (99)

Conformado en 1999, pero con un amplio trabajo de investigación previo, el INQA se compone de un equipo interdisciplinario en el que participan investigadores de perteneciente a las Facultades de Ingeniería, Ciencias Agrarias y Humanidades, desde diversos campos de la ciencia como la Ingeniería Química, Bioquímica, Medicina, Farmacéutica, Agronomía y Psicología, entre otras. El grupo compuesto originalmente por Graciela Bovi Mitre (Directora), Zenón Retamozo, Norma Wierna, Mario Bonillo, Noemí Saavedra y Julio Altamirano, entre otros, se ha enfocado en distintas líneas de investigación en torno a los riesgos sanitarios y ecotoxicológicos en la utilización de plaguicidas, diseñando distintas estrategias para el control de calidad de los mismos y la prevención para la población del NOA.

El INQA presta importantes servicios de capacitación en prevención de riegos, normas de bioseguridad, procedimientos y normas para la utilización de plaguicidas a productores, trabajadores y comunidades agrícolas, como así también a técnicos y trabajadores de la salud. Ha desarrollado distintos programas en convenio el Ministerio de Salud, el INTA y otras instituciones.

Grupo de Investigación BIOLAB: Laboratorio de Bioensayos en Evaluaciones Ecotoxicológicas

El BIOLAB fue creado en 2008, con un grupo de investigadores integrado originalmente por Sandra Giunta (Directora), María S. Zutara, Ernestina S. Teisare, Haydeé S. Jáuregui, Federico J. Fernández. Su finalidad es desarrollar y aplicar evaluaciones ecotoxicológicas de sustancias químicas contaminantes en aguas superficiales, subterráneas, sedimentos y efluentes de residuos líquidos industriales a través de bioensayos de toxicidad, identificación de biomarcadores e histopatología.

Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (1984-2015)

Creada el 14 de septiembre de 1984 (Res. M. 2032/84) la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales es la más joven de entre las componen la UNJu. Sin embrago, esto no implicó un desarrollo más tardío en relación a sus antecesoras pues, al contrario, experimentó un rápido crecimiento hasta el punto de convertirse en la Facultad con mayor cantidad de alumnos y docentes de la UNJu. La creación de la FHyCS se produjo en el marco del retorno a la democracia y el fin de la persecución política y la censura ideológica en nuestro país, condición fundamental para el libre desarrollo de las Ciencias Sociales a nivel académico. La nueva casa de estudios venía llenar un vacío existente en la educación universitaria de nuestra provincia, la cual se había orientado hasta ese momento a cubrir la necesidad de formar profesionales para sector productivo y administrativo.

Podemos considerar los primeros años de la FHyCS como una etapa formativa consistente en la organización de un nuevo plantel docente y en la solución de algunos problemas edilicios básicos para el funcionamiento de la institución. La misma comenzó a funcionar en diferentes aulas que prestaron la Escuela de Minas y otras facultades, como la de Ciencias Económicas, hasta que en 1986 estuvo en condiciones el edificio de la Calle Otero N º 262, donado por ENCOTEL. Para dirigirla se nombraría como primer Decano Normalizador a Edwin Conta.

Desde su creación, la FHyCS contó con dos carreras permanentes: Antropología y Ciencias de la Educación, y tres a término: Bibliotecología, Licenciatura en Historia y Licenciatura en Letras. Estás dos últimas se constituyeron como carreras de articulación con el nivel terciario, a fin de posibilitar, a los profesores egresados de los institutos, el acceso al nivel de grado.

Paradójicamente, sobre todo en comparación con el desarrollo del resto del sector público, la década de 1990 sería para la FHyCS -al igual que para el resto de las Facultades que componen la UNJu- un período de crecimiento en términos de investigación, oferta académica y matricula. Entre 1990 y 1992 se crearon tres carreras de grado: Profesorado y Licenciatura en Letras (Res. C.A 305/91), Licenciatura en Comunicación Social (Res. C.A Nº 145/92) y Licenciatura en Educación para la Salud (Res. C.S 004/92). A ello se sumó el Ciclo Superior de la carrera de Licenciatura en Trabajo Social (Res. C.A 178/90) y el Ciclo Especial de la Licenciatura en Filosofía. Esta ampliación de la oferta académica llevó a un rápido incremento de la matrícula de la facultad, que se septuplicó a lo largo de esa década. Otro aspecto, tal vez el más significativo en esta etapa, fue el crecimiento cuantitativo y cualitativo que experimentó la FHyCS en términos de investigación, con la creación de distintas Unidades de Investigación, muchas de las cuales sentarían las bases para el campo de los estudios regionales. Durante esta década también se produjeron mejoras de infraestructura edilicia fundamentales para dar cabida al constante crecimiento del alumnado. Así, en 1996, se inauguró la ampliación de su edificio, lo que permitió expandir considerablemente el espacio destinado a aulas, gabinetes y oficinas. La posterior compra del inmueble de Otero 257, destinado mayormente a departamentos y unidades de investigación, completó la expansión edilicia. Durante esta etapa también se crearían las primeras carreras de posgrado de la FHyCS. En 1999 se creó el Master en Teoría y Metodología de las Ciencias Sociales (Res. C.S. Nº 150-99), seguida por la Especialización en Docencia Superior (Res. C.S. Nº 093/00), y la Especialización en Investigación Educativa (Res. C.A Nº 3097/01).

Durante la etapa que se abre con el siglo XXI, podemos destacar la ampliación de la oferta académica de grado con la creación de tres carreras, ya no como ciclos especiales sino de manera completa: Licenciatura en Filosofía, Licenciatura en Trabajo Social y el Profesorado y Licenciatura en Historia. Mientras que en el año 2010 se creó el Doctorado en Ciencias Sociales (Res CS Nº 0219/10).

Investigación

Desde la FHyCS se ha trabajado en diversas líneas de investigación, desarrolladas desde las distintas disciplinas que componen las Humanidades y Ciencias Sociales. Si bien la actividad se desplegó desde el momento de su creación, en torno a proyectos de investigación en arqueología, antropología, letras y medicina (vinculada a la carrera de antropología) a partir de 1988 la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales comenzó a estructurar la investigación a través de distintas Unidades. La primera de ellas se formó en 1989, alentada por la dinámica que alcanzaron los estudios históricos con el funcionamiento de la carrera -de articulación con el nivel terciario- de Licenciatura en Historia. A comienzos de la década de 1990 la FHyCS -al igual que el resto de las Facultades que componen la UNJu- experimentó un rápido y constante crecimiento en el campo de la investigación, lo que fue acompañado por la creación de nuevos centros o unidades dedicados a la actividad. La creación del Programa de Incentivos a Docentes-Investigadores, en 1993, significó la dotación de fondos regulares para financiar proyectos y el aliento a la publicación de sus resultados, generando, al mismo tiempo, un rol más activo desde SeCTER. A su vez, desde otros organismos nacionales e internacionales, también se generaron recursos para financiar la investigación.

La creación de carreras de posgrado en la FHyCS ha sido también un factor fundamental para el desarrollo y formación de nuevos investigadores. En líneas generales, también podemos decir que el perfil de docente-investigador se ha consolidado, por lo menos en los últimos 20 años, como una condición sine qua non para el ejercicio, crecimiento y continuidad de cualquier docente universitario, lo que ha generado que la labor en investigación y el perfeccionamiento mediante carreras de posgrado, hayan pasado de ser materia de un reducido grupo de profesionales a una práctica común y muy extendida.

Resulta imposible aquí enumerar todas y cada una de las líneas y proyectos de investigación, responsables y partícipes de los mismos, pues tal tarea ameritaría un libro dedicado sólo a ello. Lo que expondremos a continuación es un resumen del desarrollo de la unidades y centros de investigación de mayor trayectoria y continuidad en sus labores a lo largo de la historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales

Unidad de Investigación en Historia Regional (UNHIR)

A lo largo de su historia la UNHIR ha abordado un amplio abanico de investigaciones referidas la historia regional, contando en su haber con una notable producción bibliográfica. Ha desarrollado distintos proyectos subvencionados por la Secretaría de Ciencia, Técnica y Estudios Regionales de la Universidad Nacional de Jujuy, por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT), siendo desde 2007, nodo de la Red Investigaciones Socio Históricas Regionales (ISHIR), dependiente de CONICET.

Creada en 1988, la primera unidad de investigación de la FHyCS, bajo la dirección de Daniel Campi, orientó sus actividades hacia nuevos temas, enfoques y problemas en la investigación histórica con fuerte énfasis en el carácter regional. Integrada durante sus primeros años por Marcelo Lagos, Daniel Campi, Ana Teruel, Viviana Conti, María Silvia Fleitas y Salomé Boto, se dirigieron o co-dirigíeron proyectos orientados fundamentalmente al estudio de la Historia Socio-Económica. Temas como la historia de la agroindustria azucarera en Jujuy y en el NOA, la formación del mercado de trabajo, la incorporación de espacios fronterizos al Estado nacional, los circuitos económicos regionales y los comerciantes de la región, fueron especialmente tratados.

Transcurrida la primera década de su existencia el número inicial de cuatro investigadores ya había superado los veinte integrantes, los cuales aportaron nuevas miradas. Entre ellas las de una historia política renovada con centro en los estudios sobre el primer Radicalismo (María Silvia Fleitas), el Peronismo (Adriana Kindgard, Marcelo Jerez y Fernando Castilo) un nuevo enfoque de los estudios agrarios y relativos a la propiedad (Cecilia Fandos y Ana Teruel). También podemos destacar diversos estudios sobre el Jujuy colonial (Gabriela Sica y Mónica Ulloa), la cuestión indígena en el Gran Chaco (Marcelo Lagos) y el interés por el mundo urbano y sus actores sociales. En los últimos años se ha integrado al equipo investigadores provenientes del campo de la Antropología y las Ciencias Económicas, dándole al grupo un perfil interdisciplinario. En el año 2006 se publicaría “Jujuy en la Historia”, la mayor obra producida por la UNHIR en la que se recopilan los frutos de décadas de investigación y se analiza la historia de nuestra provincia desde la Colonia hasta la actualidad.

En lo referente a la política editorial se marcaron tres lineamientos. El primero fue el de la publicación de documentos desconocidos o de muy difícil acceso acompañados de estudios preliminares, notas y comentarios de los investigadores. Un segundo rumbo fue el de publicaciones con propósito de difusión que pretendían llegar a un público más amplio. Por último, lo que podríamos denominar la línea académica, publicaciones individuales o compilaciones que son las que han ido reflejando las diversas tendencias de investigación y producción de la UNIHR, cuyos principales títulos, publicados por la EDIUNJu, reseñamos aquí:

-Daniel Campi (comp.). Estudios sobre la historia de la industria azucarera argentina, vol. I. Universidad Nacional de Jujuy, Universidad Nacional de Tucumán, 1991.

-Daniel Campi (comp.) Estudios sobre la historia de la industria azucarera argentina, vol. II. Universidad Nacional de Jujuy, Universidad Nacional de Tucumán, 1992.

-Ana A. Teruel (comp.), Población y Trabajo en el Noroeste Argentino. Siglos XVIII y XIX. Universidad Nacional de Jujuy, 1995.

-Daniel Campi (coord.), Jujuy en la Historia. Avances de Investigación. Vol. I. Universidad Nacional de Jujuy, 1993.

-María Silvia Fleitas, El pensamiento político y económico de Benjamín Villafañe. Universidad Nacional de Jujuy, 1997

-Ana Teruel y Omar Jerez (comp.) Pasado y presente de un mundo postergado. Estudios de Antropología, Historia y Arqueología del Chaco y Pedemonte Surandino, Universidad Nacional de Jujuy, 1998

-Viviana Conti, Adriana Kindgard y Mónica Ulloa. Jujuy en la historia. Cien años en imágenes. Universidad Nacional de Jujuy, 1998

-Marcelo Lagos, La cuestión indígena en el Estado y la sociedad nacional. Gran Chaco 1870-1920. Universidad Nacional de Jujuy, 2000

-Adriana M. Kindgard, Alianzas y enfrentamientos en los orígenes del peronismo jujeño Universidad Nacional de Jujuy, 2001.

-Viviana Conti y Marcelo Lagos (comp.) “Una Tierra y tres naciones. El litoral salitrero entre 1830 y 1930”, Unidad de Investigación en Historia Regional, Universidad Nacional de Jujuy, 2002

-Teruel, Ana A, y Lagos, Marcelo (Dir), Jujuy en la Historia. De la Colonia al siglo XX, -Universidad Nacional de Jujuy, 2006

-Marcelo Lagos (Dir), Jujuy bajo el signo neoliberal. Política, sociedad y cultura en la década del noventa. Universidad Nacional de Jujuy, 2009

Unidad de Investigación en Lengua, Cultura y Sociedad

Creada en 1991, esta Unidad de Investigación fue la primera en reunir investigadores del campo de las Letras en el ámbito la FHyCS. La misma estaría integrada originalmente por Ana María Postigo de Bedia (quien sería su primera directora), Herminia Terrón de Bellomo, Patricia Clavelo, Edwin Conta, Ana María Alabí, Ana María Luxardo, y Andrés Fidalgo. A lo largo de su historia esta Unidad ha trabajado distintas líneas de investigación. Durante sus primeros años, sus integrantes se abocaron al programa de investigación “El Español hablado en Jujuy”, el cual estaba integrado por 6 proyectos, entre los cuales podemos mencionar los estudios sobre relatos orales de la zona andina, el enfoque sociodialectológico de la obra de Domingo Zerpa y la evolución histórica y comportamiento lingüístico en mujeres hablantes de español en Jujuy y su correlación con factores sociales. También se han realizado investigaciones sobre el bilingüismo quechua-español en Jujuy, y diversos estudios sobre la literatura jujeña y sus autores. La unidad también cuenta con una amplia producción bibliográfica, y ha participado activamente en revistas como El Duende y Nexos.

Publicaciones

-Postigo de Bedía y Díaz de Martinez. Pretéritos Perfectos en la interacción verbal. Ed. UNJu, 1995.

-Postigo de Bedia, Ana María, Clavelo Patricia A. Diccionario de Latinismos y Cultismos. Orígen Latino de la Administración Pública. EDIUNJu, 2003 Varios capítulos publicados en el extranjero. 2001

-Clavelo Patrica, y Lizarraga, Beatriz de la C. Ludi Magister. EdiUNJu, 2003

-Terrón de bellomo, Herminia y Angulo Villán, Raquel. Bibliografia de autores Jujeños. Edinju, 2003.

-Postigo de Bedia (Dir.) Documentos del Jujuy Colonial. Aportes para el estudio histórico del español americano. EDIUNJU.

Centro de Estudios Indígenas y Coloniales (CEIC)

Creado el 12 de octubre de 1993 e Integrado originalmente por Daniel Santamaría (primer Director), Carlos Garcés, Juan Pablo Ferreiro, Daniel Yépez y Enrique Cruz, el CEIC surge como un centro interdisciplinario que orientó sus investigación hacia los estudios indígenas desde un enfoque histórico-antropológico no tan solo para el período Colonial, sino también para el siglo XIX y XX. A lo largo de su historia el CEIC ha generado una importante producción científica, entre las que podemos destacar el libro “Jujuy. Arqueología, Historia, Economía y Sociedad” ,publicación realizada por un amplio equipo interdisciplinario de la UNju, que significo un gran aporte hacia los estudios sociales de nuestra provincia. También podemos destacar “Del tabaco al incienso. Reducción y Conversión en las Misiones jesuíticas de las selvas sudamericanas” de Daniel Santamaría, “Historia del Jujuy Indígena” de Enrique Cruz y “Catalogo del arte rupestre de Jujuy y su región” de Alicia Fernández Distel.

Unidad de Investigación en Lingüística y Literatura (UILL)

Creada el 9 de noviembre 1993, bajo la dirección de Flora Guzmán, la UILL se formó en torno a un grupo interdisciplinario de investigadores provenientes del campo de las Letras, Antropología e Historia. Entre ellos podemos mencionar a Flora Lozada, Alberto Alabí, Mirta Daíno de Matteoda, Miguel Espíndola, María Tezanos Pinto y Reynaldo Castro. Durante sus comienzos, los miembros de la unidad se abocaron a una serie de investigaciones orientadas a la problemática de la memoria, identidad y lenguaje en Jujuy. A partir de 1997 se trabajó en el Programa “Purmamarca”, conformado por un grupo interdisciplinario de investigadores en base al cual se realizarían distintos proyectos orientados hacia los estudios sociales de la Quebrada. En 2001 la UILL creó el Banco de Datos de Producción Oral, bajo distintos ejes temáticos: saberes agrícolas, mitos, fiestas, historia del pueblo, historia de la región, mujer, comidas, literatura oral, instituciones sociales. A lo largo de su historia la UILL ha generado una importante producción bibliográfica, entre las cuales podemos destacar “Registro de voces kechuas vigentes en el discurso coloquial norteño” , “El lenguaje es memoria” y “En Jujuy se habla distinto” .

Centro Regional de Estudios Arqueológicos (CREA)

El CREA representa uno de los centros de estudios arqueológicos más importante del país, y en sí, uno de los más importantes a nivel investigación de nuestra Universidad. Formado originalmente por Beatriz Cremonte (primera Directora) María E. Albeck, Axel Nielsen, Mercedes G. de Fumagalli, Marta Ruiz, Maria C. Reigadas, Gabriela Sica, Maria A. Zaburlin y Gabriela Ortiz, este centro fundado en 1993, fue el primero dedicado a los estudios arqueológicos en FHyCS. A lo largo de su historia desde el CREA se han generado una gran cantidad de estudios arqueológicos para el NOA, como así también para otras regiones del país y el extranjero. En su haber cuenta con una muy amplia cantidad de publicaciones de las cuales podemos aquí dar cuenta de una pequeña parte. En este marco podemos destacar “Los desarrollos locales y sus territorios” , “Impacto y Organización del dominio Inka en la Quebrada de Humahuaca” y “Los Inkas, espacio y cultura”

Unidad de investigación en Educación, Actores Sociales y Contexto Regional

Creada en noviembre de 1995, e integrada en sus inicios por Ana Maria Zoppi (primera Directora) por María del Carmen Rodríguez, Susana Arguello, José María Galli, Silvia Barrionuevo y Sofía Brailosky, fue la primera unidad de investigación de la FHyCS dedicada a los estudios de las Ciencias de la Educación. Asimismo, ha promovido espacios para el debate académico y científico a través de la organización de seminarios periódicos y ateneos internos. También ha generado acciones de extensión a través de la organización de cursos y seminarios de posgrado destinados a docentes y profesionales de los diferentes niveles y ámbitos educativos, y a través de publicaciones periódicas producto de los proyectos y seminarios. Mantiene un diálogo fluido con otras Unidades y carreras de posgrado de la UNJu, con Universidades de la región NOA y NEA, y con Institutos Superiores de Formación Docente de la Provincia de Jujuy, a través de convenios de asistencia técnica. Desde esta unidad se han desarrollado diversos proyectos de investigación como el destinado al estudio de las trayectorias personales, estudiantiles y laborales de alumnos que finalizan la Escuela Media (Dir. Rodríguez) o el de usos y prácticas de la cultura escrita en la alfabetización de adultos mayores. A lo largo de su historia esta unidad ha producido diversas publicaciones, entre las que podemos mencionar “La construcción de la profesionalidad” y “Residencia y Profesionalidad Docente”

Unidad de Investigación en gestión Social Diversidad Cultural y desarrollo Sustentable

Creada en el año 1998 e integrada originalmente por Mario Rabey (primer Director), Omar Jerez, Beatriz Guerci de Siufi, Rosa Palou, Virginia Mascitti, y Mercedes Nraskevicins. Esta unidad de Investigación cuenta con una amplia gama de estudios interdisciplinarios. A lo largo de su historia ha desarrollado y dirigido distintos programas, entre los que podemos destacar el “Programa de Desarrollo sustentable de la frontera argentino-boliviana. Prevención de endemias en Áreas de Frontera” (Dirigido por Rabey) y programa sobre “Impacto educativo de la integración de personas con discapacidad” (dirigido por Palou) sobre el cual se realizaron distintos proyectos de investigación y extensión. La Unidad también ha generado una basta producción bibliográfica en base a estudios sociales, entre la cual podemos mencionar “Procesos de urbanización en Argentina: una mirada antropológica” “De evacuados y asentados. Una etnografía de la periferia urbana”

Instituto de Biología de la Altura (1946-2015)

El INBIAL representa, junto con el INGEMI, el instituto de investigación y formación más antiguo de la UNJu, pues su existencia precede por más de veinte años a la creación de la misma. Sus origines se remontan hacia medidos de la década 1940 cuando, tras la muerte de Salvador Mazza, y el traslado definitivo de la MEPRA hacia la ciudad de Buenos Aires, nuestra provincia quedaría huérfana de un importante centro de investigación dedicado al estudio de enfermedades de la región.

La Universidad Nacional de Tucumán, creada originalmente como centro universitario para el NOA, comenzó a crear en nuestra provincia distintas instituciones de formación e investigación. Tras el traslado de la MEPRA, la UNT tomaría la posta de los estudios de patología regional y crearía el Instituto de Biología de La Altura (INBIAL), designado como primer director al Dr. Martín Vucetich. En 1947 la UNT obtendría el permiso de utilización, por parte de la UBA, del inmueble que anteriormente había utilizado la MEPRA (el edificio donde actualmente se ubica el Rectorado de la UNJu). Sin embargo, la documentación acredita que recién en 1950 el INBIAL hace pleno usos de estas instalaciones . En este año asumiría como Director del Instituto el Dr. Hugo Chioidi.

Tras la creación de nuestra Universidad se sancionaría, en 1975, la Ley 21.038 la cual dictaba que todos los institutos dependientes de otras universidades que residieran en la provincia de Jujuy debían pasar a formar parte de la UNJu. Esto llevaría a que en 1979 se realizará el convenio entre la UNJu y la UNT en el que ésta última permitió la transferencia total del Instituto de Biología de la Altura a la UNJU, la cual terminaría por realizarse en 1983. En la actualidad el INBIAL se compone de 5 departamentos, que fueron surgiendo a lo largo de su historia, Entomología, Genética, Eritopoyesis y Altura, Ecología Regional y Estudio de Poblaciones de Montaña.

Departamento de Eritropoyesis y Altura (ERITAL)

Este es el departamento más antiguo de los que componen el INBIAL. Creado por el DR. Scaro y dirigido tras su muerte por María Buys, el ERITAL orientó sus investigaciones hacia dos grandes áreas, Fisiología y la Nutrición, relacionándolas a los procesos fisiológicos que se producen en las poblaciones de nuestra provincia que viven a diferentes alturas sobre el nivel del mar. También se estudia en poblaciones humanas (niños, adolescentes y adultos) problemáticas nutricionales relacionadas a deficiencias de micro y macronutrientes, que conllevan a la desnutrición, como así también los relacionados a excesos de nutrientes, desordenes metabólicos que desencadenan la obesidad. De la misma forma se han estudiado los mecanismos adaptativos de las funciones del organismo a las diferentes alturas y se realizan ensayos experimentales a través de los cuales se evalúa la recuperación de la desnutrición utilizando alimentos andinos de elevado valor nutritivo. Al respecto es el único lugar de la provincia que cuenta con un bioterio, permitiendo de esta manera encarar investigaciones básicas de diferentes procesos fisiológicos.

Como labor de extensión podemos destacar los servicios brindados a la comunidad en Escuelas y Hospitales públicos informando sobre las problemáticas nutricionales que actualmente se investigan.

Departamento de Entomología

Creado en 1975 por Estela Neder (Directora) y Marta Arce de Hamity, este departamento ha realizado a lo largo de su historia distintas líneas de investigación, mencionaremos aquí las más relevantes.

Se han realizado estudios entomofauna asociada a cultivos agrícolas en zonas de altura de Jujuy, identificándose las especies dañinas y benéficas a los cultivos ubicados a distintos niveles altitudinales de la provincia. Asimismo, se estudian los ciclos de vida y se analizan y evalúan distintos aspectos de la bioecología de las especies más representativas. Estos datos son básicos cuando se quieren plantear estrategias para el manejo de estos ecosistemas que tiendan a compatibilizar la conservación de la diversidad biológica con el desarrollo de las actividades humanas. También se han se han realizado estudios de Entomofauna asociada a vegetación silvestre en zonas de altura. Se realizan estudios tendientes a conocer las especies de insectos dañinas y benéficas a la vegetación natural en zonas semiáridas y áridas de Jujuy.

Se han realizado también diversos estudios sobre artrópodos domiciliarios y peridomiciliarios de Jujuy, sobre todo aquellos que pueden de dañar tejidos, transmitir patógenos, producir picaduras dolorosas o reacciones alérgicas, como las distintas especies de escorpiones y arañas. Se realizan estudios para conocer las especies presentes, su abundancia, su preferencia por determinados lugares de la casa y su incidencia en la calidad de vida de los habitantes. En este aspecto desde la sección de entomología se ha realizado diversas publicaciones de difusión general y capacitaciones para el tratamiento y la prevención.

También se han realizado importantes trabajos sobre entomología forense. En este aspecto se han hecho estudios básicos sobre las especies de insectos asociadas a cadáveres y la sucesión de las mismas en todo el proceso de descomposición. Se utilizan cerdos, como modelo por sus características fisiológicas similares a la humana, expuestos a diferentes condiciones climáticas

Departamento de Genética y Bioantropología

Creado en 1977 por José E. Dipierri, e integrado por Ema Alfaro y Carlos Andrade, entre otros, este departamento se ha enfocado en el análisis la variabilidad biológica de las poblaciones humanas actuales, principalmente del NOA, y sus relaciones con otras poblaciones más alejadas en el tiempo y el espacio a fin de comprender los procesos que condicionan su estructura, variabilidad y adaptación. Para ello se desarrollan las siguientes líneas de investigación. Una de ellas es la orientada hacia crecimiento y desarrollo humano para evaluar las variaciones poblacionales en función de la estructura genética o de la existencia de procesos adaptativos relacionados con el medio en el que viven las poblaciones analizadas. También se ha trabajado con marcadores moleculares de herencia uniparental buscando estimar, mediante el análisis de polimorfismos mitocondriales y de regiones específicas del cromosoma Y, tanto en la persistencia regional de una parte del acervo génico indígena precolombino en las poblaciones criollas actuales como el origen geográfico de la población migrante. Se han desarrollado distintos estudios de genética médica poblacional: a partir de información procedente de las estadísticas de salud se busca ampliar la comprensión de los problemas médicos y/o sanitarios de naturaleza genética a nivel poblacional combinando herramientas teórico-metodológicas de la Genética Epidemiológica y la Genética de Poblaciones Humanas. El departamento también ha desarrollado análisis de apellidos tanto de su origen y distribución como a través del método isonímico, sus relaciones con marcadores genéticos y demográficos para analizar la estructura genética y la dinámica poblacional.

Departamento de Ecología Regional

Creado en 1990 por Rodolfo Tecchi (Director) e integrado por un equipo interdisciplinario de trabajo, este departamento realizó durante la década de 1990 distintas investigaciones en la Cuenca de Pozuelos, orientadas al estudio de la avifauna, mamíferos, etnofauna y flora, mejoramiento genético de camélidos del territorio para la determinación de áreas destinadas a conservación y el desarrollo de los primeros centros de acopio para la comercialización de fibra de llama. También se realizaron estudios de la arquitectura tradicional y desarrollo de tecnología apropiada para la región.

En la actualidad el departamento investiga acerca de la distribución de la ofidiofauna jujeña con tarea de campo de relevamiento, identificación taxonómica y georreferenciación de ejemplares. También se enfatiza la importancia de conservarlas, para ello se recurre a la educación ambiental. Además, cuenta con una exposición permanente de fauna silvestre y un serpentario.

Departamento de Estudio de las Poblaciones Humanas de Montaña (EPHUM)

Creado en 2006 por Susana Ocampo (Directora), este grupo de trabajo aborda el estudio de las poblaciones humanas de montaña con el objetivo comprender el comportamiento biosociocultural. Para ello ha puesto en marcha proyectos de investigación interdisciplinar; y desde 2010 con carácter de investigación y extensión transdisciplinar, desde el mismo diseño y posterior implementación. Contemplan los diferentes aspectos de sus vidas, sea en el ecosistema quebradeño, puneño, vallisto o de la selva oriental, estudiando procesos migratorios, construcción-reconstrucción de identidades socio-culturales, artesanías, comportamientos reproductivos, dermatoglifos; transmisión connatal de la enfermedad de Chagas, y más recientemente auxología desde el enfoque familiar vinculándola con hábitos alimentarios.

Instituto de Geología y Minería (1946 - 2015)

El Instituto de Geología y Minería es, junto con el INBIAL, la institución dedicadas a la investigación más antigua de la UNJU. El instituto surgió en el auge del modelo económico conocido como ISI (industrialización por sustitución de importaciones) durante el primer peronismo. Este modelo, donde el Estado jugaba un rol fundamental, requería de una fuerte reactivación del sector primario para el desarrollo de la industria nacional, y es allí donde la minería adquiría gran importancia. El instituto se crea mediante el decreto 15567/946, del 29 de mayo de 1946, del Gral. Farrell, ya siendo Juan D. Perón presidente electo. El mismo debía instalarse donde las posibilidades de desarrollo minero fueran más promisorias y fue allí donde se consideró “Que la zona de nuestro país que reúne en mayor grado esas condiciones es el ángulo noroccidental de la República, y dentro de esa zona la provincia de Jujuy presenta en esos aspectos las condiciones más sobresalientes”. La elección en la localización del instituto también respondió fundamentalmente a las gestiones de Abel Peirano, quien sería su primer director jugaría un rol fundamental en la creación esta institución. El INGeMi dependería de la Universidad Nacional de Tucumán y estaría integrado por:

1) Escuela de Minas, destinado a preparar Técnicos de minas y Maestros de Minas. La misma ya funcionaba desde 1943 y ahora pasaba a depender de Instituto.

2) Departamento de Estudios Geológicos. El mismo funcionaba anteriormente en Tucumán y tras su traslado a Jujuy, ampliaría su función investigativa dentro del Instituto

3) Departamento de Minería. El mismo se dedicaría a asesorar al Gobierno y al sector privado en materia de exploración y explotación minera.

Esta composición sólo reflejaría una parte general de la organización de INGeMi en aquel entonces, pues el mismo contaría con 20 secciones a cargo de 36 profesionales. Se trataba de un emprendimiento sin antecedentes en la región para los estudios de la geología y la minería. Las primeras líneas investigaciones se orientaron hacia la confección de un mapa geológico de Jujuy, como así también la exploración minera de Aguas de Dionisio, en la provincia de Catamarca . Allí se monto, con una importante financiación oficial, el campamento de Agua Tapada donde se realizaron investigaciones hasta 1951

El 11 de septiembre de 1975 se sancionaría la Ley 21.038 mediante la cual se dicta que “Todos los institutos dependientes de otras universidades o de organismos oficiales que realicen tareas docentes y de investigación a nivel terciario dentro de la provincia, con la excepción de los destinados a la formación de profesores dependientes del Ministerio de cultura y educación de la nación, pasarán a formar a integrar la universidad nacional de Jujuy”. Bajo este mandato se integraría a la UNJu a partir del 22 de diciembre de 1976 el instituto de Geología y Minería. Uno de los problemas que afrontó el instituto, desde sus inicios fue la falta de instalaciones adecuadas. El mismo funcionó hasta 1987 en la Escuela Normal, y en distintos inmuebles que se alquilaron. Si bien el decreto de creación contemplaba como provisoria esta locación e incluso el gobierno de la provincia donó para tal fin el terreno donde actualmente se halla la Escuela de Minas y la Facultad de Ingeniería, el INGEMI nunca logró obtener el presupuesto necesario para la construcción de un edificio adecuado. Finalmente en 1987 se solucionaría este problema con trasladado a las instalaciones Instituto al inmueble de Av. Bolivia donde se halla actualmente.

Desde su incorporación a la UNJu el Instituto ha desarrollado distintas líneas de investigación. Uno de los más significativos serían los estudios de hidrogeología, a cargo de José Alcalde, en la Puna Jujeña. Sus conclusiones llevaron a la “Determinación del Acuífero Transfronterizo Puna que se extiende desde la Cordillera de San Buenaventura en Catamarca hasta el Perú y con agua de buena calidad Química”. También se descubrió un pozo que provee de una importante cantidad de agua ciudad de Abra Pampa. Beatriz Coira realizó diversos estudios sobre vulcanismo cenozoico de la región de Puna y Cordillera. Estableciendo la génesis, cronología y caracteres identificatorios de cada uno de los eventos.

Escuela de Minas (1943-2015)

La Escuela de Minas se crearía gracias a la gestión de un grupo de jujeños interesados en el desarrollo de la minería en Jujuy, que bregaron por la creación de una institución para la formación de recursos humanos para este sector.

Corría la década de 1930 y Jujuy experimentaba un rápido desarrollo del sector minero. Si bien la actividad venía desarrollándose desde fines del siglo XIX, sería en este período donde experimentaría un crecimiento considerable, con la fundación de las compañías Minas Pirquitas y Mina el Aguilar y el posterior descubrimiento de yacimientos ferríferos en Zapla y de Farallón Negro. A comienzos de la década de 1940 esta expansión de producción minera suscitaría el interés de un de grupos de jujeños, de entre los que se destacaba el ex gobernador Horacio Carrillo, por crear una escuela que formara recursos humanos para atender a las necesidades del sector. La propuesta se elevó a la Universidad Nacional de Tucumán donde fue vista con buenos ojos por José Sortheix, quien ejercía como Rector por aquél entonces.

La Escuela de Minas, fue finalmente inaugurada el 8 julio de 1943, pasando a depender de la Universidad Nacional de Tucumán. En sus inicios fue creada con el perfil de un instituto técnico especializado, el cual contaba con dos carreras: Técnicos de Minas y Maestro de Minas. Las carreras duraban cinco años, y una vez completado el ciclo y cumplida la estadía obligatoria en minas y usinas, otorgando el título de perito técnico minero-metalúrgico y maestro en Minas. La Escuela de Minas funcionó desde sus inicios bajo la estructura del Instituto de Geología y Minería (también dependiente, por aquel entonces, de la UNT). En este aspecto ambas instituciones se complementaban en la formación de los alumnos como en la utilización de los laboratorios.

A pesar de las grandes expectativas, la Escuela de Minas funcionaría, Junto con el INGEMI, por más de treinta años en el subsuelo de a Escuela Normal. Esto generó que en la medida en que su matrícula fue creciendo, la escuela quedara carente del espacio suficiente para el desarrollo de sus actividades. Finalmente, e 5 de marzo de 1981 el edificio donde actualmente funciona la escuela de minas.

Bibliografía

-Alcalde, José A y Chayle, Waldo. Historia del Instituto de Geología y Minería (1946-2014). San Salvador de Jujuy, Edinju, 2014.

-Del Frari, José. 70 años de la Inauguración en Jujuy de la Escuela de Minas. San Salvador de Jujuy, Edinju, 2013

-OECD/CAF/ELAC (2014) Latin American Economic Outlook 2015: Education, Skills and Innovation for Development.

-Universidad Nacional de Jujuy. Gestión de Gobierno y Participación en la Universidad Democrática. UNJu, 1986.

- Universidad Nacional de Jujuy. 30 años de Historia. San Salvador de Jujuy, Ediunju, 2004.

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